Mostrando entradas con la etiqueta Antonio Ferres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Antonio Ferres. Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de septiembre de 2011

Obras públicas



…la gente supo que los pueblos seguían sin luz eléctrica, y que los caminos y carreteras de montaña no atravesaban tales montañas y terminaban en ninguna parte…Las preguntas que implícitamente hacíamos eran obvias: ¿Cómo una España que en los años treinta era tan rica como Italia, había perdido la noticia de su pobreza interior? ¿Cómo tantos años después todo seguía igual?
Antonio Ferres - Memorias de un hombre perdido
La fotografía es de Rafael Trapiello.

jueves, 7 de mayo de 2009

Anton Chéjov: Cuaderno de notas


Ferres. Usar a Navokov para hablar de Chéjov o usar a Chéjov para nombrar a Ferres no es lo que quiero, pero tampoco me importa quererlo; ambos tienen algo en común. Conmigo, quiero decir. Los dos últimos, quiero decir.
... todo lo que eran trabajos de construcción le fascinaban, porque en su opinión esa clase de actividad acrecentaba siempre la suma total de la felicidad humana. Eso dijo Nabokov de Chéjov.
Yo, en cierto modo, detesto el hormigón fraguado y la ferralla oculta en él. Pero también me gustan; me fascinan, en este caso. La piqueta, de Ferres –que vuelve a editarse por Gadir-, contiene lo contrario de la construcción: la demolición, y una cita de Chéjov, claro: No son seis pasos de tierra lo que precisa el hombre, ni una comarca, sino el globo terrestre entero y la naturaleza en su plenitud… Una frase que he reconocido al vuelo y que he entendido mejor en la versión o en la traducción del francés en Cuaderno de Notas.
Me sentí bien al reconocerla. Así que, acostado, luz de flexo, sábanas frías, sueño de muerte, me dije: aquí están la pasta, el ladrillo, la plomada, el cordel húmedo y los escombros que se guardó Chéjov.


Los campesinos, que trabajan más que los demás, jamás usan la palabra “trabajo”.

No existe una “ciencia nacional”, del mismo modo que no existe la tabla de multiplicar nacional; lo nacional no tiene nada que ver con lo científico.

El hombre sincero tiene razón.

Si alguien elige una ocupación que le es ajena, el arte por ejemplo, se vuelve infaliblemente un funcionario.

Así como incomoda preguntarle a un preso por qué fue condenado, nos incomoda preguntar a un millonario de qué le sirve todo su dinero…

Que las generaciones futuras alcancen la felicidad: pero, eso sí, sin dejar de preguntarse qué ideales tuvieron sus antepasados, en nombre de qué sufrían.

-Un hombre no necesita más de tres metros de tierra.
-Yo no diría el hombre, sino su cadáver. El hombre necesita la tierra entera.

Hay escritores cuyas obras por separado, nos parecen brillantes, pero en conjunto apenas si nos impresionan. Por el contrario, en otros casos, un solo libro no nos sugiere nada en particular, pero el conjunto de las obras nos parece límpido y brillante.

En arte, el público aprecia todo lo que es banal y conocido desde hace mucho tiempo, todo aquello a lo que se ha acostumbrado.

La universidad desarrolla todas nuestras capacidades, incluso la idiotez.

…si todos los habitantes se vuelven zapateros, ¿quién va a querer que le hagan botas?

¿Por qué no pintamos más que personas débiles, quejosas y pecadoras, cuando quienes nos aconsejan pintar sólo gente fuerte, sana e interesante no piensan sino con ellos mismos?

Solo cuando es infeliz el hombre abre los ojos.

Cuando estamos sedientos tenemos la impresión de que podríamos beber el mar entero: eso es la fe. Pero cuando comenzamos a beber, sólo podemos tomar uno o dos vasos: eso es la ciencia.



Notas:
La traducción y el posfacio es de Leopoldo Brizuela.
La introducción es de Vlady Kociancich.
El texto de Navokov pertenece a Curso de Literatura Rusa (Bruguera,1984)
La frase de Chéjov la rescaté de La piqueta (Viamonte, 2002)
La fotografía es de Santi Burgos, y aparece en EL PAÍS.

domingo, 22 de marzo de 2009

Antonio Ferres: Mirada sobre Madrid

Jordi Gracia y la revista Acento. No existen muchas más fuentes (fáciles, salvo sus Memorias de un hombre perdido) a las que recurrir para saber algo del tiempo en que Ferres y otros escritores intentaron aplicar a su literatura un realismo que algunos llamaron Realismo de la Berza.
En Acento Cultural -una revista que se editó entre 1958 y 1961 en España- Antonio Ferres manifiesta que la literatura debe ir hacia el realismo, pero no de simple testimonio, sino crítico, comprometido.

Ferres. Evidente: la obra que escribió Ferres en aquellos años siguió esa consigna. Cuando en 1967 apareció en España Mirada sobre Madrid, Ferres vivía en Estados Unidos. Enseñaba novela española contemporánea en la Universidad de Indiana. Había escrito, tras ganar el premio Sésamo en 1954, cinco libros más: La piqueta, Caminando por la Hurdes (con Armando López Salinas), Los vencidos (publicado en Italia, por Feltrinelli, antes que en España, en 2005), Tierra de Olivos y Con las manos vacías. Estados Unidos cambió su forma de escribir.

Tradición. Recuperado para las librerías por Gadir, me pregunto si Ferres no es más tradición de lo que me parece en autores jóvenes. Quizá no sea fácil encontrarla. Hay, sin embargo, una frase en Caminando por las Hurdes que, podría decir, tengo grabada, -y sacada de contexto-: Hay muchas maneras de defender la tradición.
Hace unos días que conseguí este libro que parece escrito, por contraste, para la chica que aparece en la foto de arriba: una princesa. Y para mí, por otro motivo. Ahora, por fin, tengo esa media docena de textos que puedo repasar una y otra vez.



Blancanieves. ¿Cuántas manzanas de casas vamos a partir en dos para descubrir dentro los gusanos que son la gente?

Sol.…la ciudad entera…3.014 horas de sol en el año 1962.

Viento. La nueva ciudad…sigue las carreteras o las puntas de las rosa de los vientos. Primero con chabolas y, luego, casuchas parecidas en todo a las abandonadas en sus respectivas regiones.

Libertad…bajo las…vías que van a la estación de Atocha…hay un hombre viejo con un letrero en la mano, que pone LIBRE. Hace las veces de modesto semáforo a bajo jornal, y da paso al coche que tiene “prioridad” para evitar choques.

Puntos cardinales. Hay barrios muy alejados, como el del Gran San Blas o del Pequeño San Blas, a los cuales llegan los autobuses llenos de gente con el mismo aire cansado de los viajeros que regresan a la banlieue de París, y donde el precio de edificación es más barato…poblados dirigidos y bloques y viviendas protegidas o experimentales y barriadas de absorción…(Apiñamos gente en esas diligencias paradas y vivan todos como de viaje que dijo Larra.)…La gente de estos suburbios parece menos pobre, según nos acercamos al Norte…los tecnócratas comprueban esa natural tendencia a afincarse en esta parte las gentes de las provincias del Norte, mientras que los toledanos y andaluces quedan en la zona que les corresponde.

West Side Story. (Una película que muestra la vida, los nuevos mitos de los adolescentes portorriqueños coartados, vejados, perseguidos al otro lado del río Hudson, en el barrio Oeste de Nueva York.)…Y hay que hacer un distingo entre los ye-yes burgueses de algunas salas del Centro…y esos otros muchachos más duros, rajados y heridos por la vida; un distingo entre las chicas de finas cinturas y carne tostada en las elegantes piscinas o en las veraniegas playas y las adolescentes que se queman las manos en laboratorios químicos y talleres.

El alma de los enanos. Ahora la ciudad tiende a crecer también verticalmente…hay capas de distinta claridad y color en el cielo. Al final, una lámina negra, estrellada, sobre todo Madrid. Sobre los veinte cerros o colinas que forman la ciudad…Y como una intuición del Madrid de 6 millones de almas del año 2000.

Blancanieves. Estoy seguro de que la chica que habla inglés no habrá pasado hambre nunca…Estoy seguro de que no sabe gran cosa de esta sofocante ciudad, ni sabe la parte de Madrid que debemos salvar.

Notas:
La fotografía es de Gonzalo Juanes. Serrano, Madrid, 1965.
Miradas sobre Madrid está ilustrado con fotografías de Daniel Gil.
El primer párrafo del post lo he obtenido del libro de Jordi Gracia, Estado y cultura. El despertar de una conciencia crítica bajo el franquismo, 1940-1962 (Anagrama, 2006)