Mostrando entradas con la etiqueta Jesús Ortega. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jesús Ortega. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual.





(ISMAEL GRASA): No me considero un progresista en sentido estricto, no creo que haya una meta definitiva para la especie humana, algo que cumplir, un desenlace o fin de la historia, más allá de nuestra responsabilidad personal y nuestro día a día…Cuando se estudian los cambios de las costumbres que desembocaron a finales del XVIII en los Derechos del Hombre y la idea del respeto al individuo, se destaca el hecho de que las personas se acostumbrasen a leer en voz baja, a utilizar cubiertos en la mesa, a oír música y teatro sentados y en silencio, y la extensión del género epistolar y la novela. La novela, y en particular el relato, tienen la capacidad de dar lugar a una clase de emoción que nos hace mejores, más firmes y comprensivos.

(CRISTINA GRANDE) No soy una teórica. Si lo fuera, quizá no sería narradora, y en lugar de contar cuentos me dedicaría a cualquier otra cosa de mayor calado. Dicho esto, sólo podré decir que el cuento es el género que mejor se ajusta a mi respiración, a mi ritmo cardiaco, a la música que suena en mi interior...Los cuentos los prefiero no muy largos porque de lo contrario se me fatiga el corazón (molinico de poca agua, dicen en Aragón)

(JESÚS ORTEGA) Mis relatos no buscan ser originales. La originalidad en la que creo consiste en una versión personal de las tradiciones. 

Nota: La edición de la antología es de Gemma Pellicer y Fernando Valls. La fotografía, de Marion Post Wolcott, se puede ver en este enlace:theruralsite.blogspot.com/2010/08/captured-america-in-color-from-1939.html

miércoles, 3 de junio de 2009

Cinco libros de cuentos


Notas. Gabriel Sofer. Al final del mar. El Olivo Azul, 2009. Prólogo de Alberto de Cuenca.
Los libros, sí, son objetos, y como tales se pueden volver a comprar si es que se han perdido. Pero los libros subrayados, anotados, manoseados, manchados, leídos (…), ¿quién te los devuelve?

Primera versión. Jesús Ortega. El clavo en la pared. Cuadernos del vigía, 2007.
La historia corría veloz y daba quiebros inesperados, y en su persecución apretaba tanto el bolígrafo que se le quedaba grabada la huella hexagonal en el pulpejo de los dedos.

Diversión. Roger Wolfe. Quién no necesita algo en que apoyarse. Editorial Aguaclara, 1993. Prólogo de David C. Hall.
Hay varias versiones. Yo vi una en el muro de una facultad de filosofía. “Dios ha muerto”, firmado, Nietzsche. Más abajo: “Nietzsche ha muerto”, firmado, Dios.

Dudas. Junot Díaz. Nilda. El sol, la luna, las estrellas. Otravida, otravez. Traducción de Daniel Gascón. Ediciones Alfabia, 2009.
Una vez Ana Iris me preguntó si lo quería y yo le hablé de las luces de mi vieja casa en la capital, de cómo parpadeaban y nunca sabías si se apagarían o no. Dejabas tus cosas y esperabas y no podías hacer nada hasta que las luces se decidían. Así, le dije, es como me siento.

Lleno de pesimismo. Chusé Izuel. Todo sigue tranquilo. Ediciones Libertarias, 1994.
La botella está vacía, el vaso está vacío, su cerebro está vacío. Piensa que no debería ser tan difícil llenarlo todo de nuevo, como antes.
¿Antes de qué?, piensa.


Nota. La fotografía, de Bill Brand, se obtiene en: http://www.cadenaser.com/cultura/articulo/arranca-photoespana-el-mayor-festival/csrcsrpor/20080602csrcsrcul_2/Tes