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sábado, 19 de diciembre de 2015

Cálculos




Calcula bien tus energías. Esos que ves ahí nunca van a votarte. Les pondrás baldosas de oro, macetas con tulipanes, perfumes en los sumideros de los retretes. Nunca van a votarte. Luego están otros, los de sonrisa de plato, los que te abrazan en los cócteles. Te van a desear toda la suerte, te dirán hay que hacer algo para que esto cambie. Pero tampoco lo harán. Dirán a sus amigos: dadas las circunstancias…, lo que ahora conviene…, lo mejor para todos… y toda esa mierda. Luego están los que siempre desconfían, los que dicen que no votan. Que no creen en el sistema. Que les roban los políticos. Que se quedan con su dinero. Nunca les vi hacer nada por nadie, ni siquiera por ellos mismos. Esos son imprevisibles. Están los que te votaron y ya se han arrepentido, los que dicen que jamás te votarán. Son un verdadero filón. En el fondo desean creer que no se han equivocado. Insiste sobre ellos. Y luego están los tuyos, los fieles, los de misa diaria. Los que siempre votarán tus colores. Algunos de ellos te desprecian, pero van a votarte. Esos los tienes seguros, como también a los que creen ciegamente. Los que piensan que eres lo mejor para el país. A esos vas a despreciarlos. Te van a parecer carne de mulo, una masa informe que manejas. Saben perfectamente que vas a traicionar su confianza. Que no cumplirás ni una sola de tus promesas. Que te venderás a los más poderosos. Que no vas a cambiar. No son ingenuos, ni estúpidos: lo saben. Por eso van a votarte.

Pablo García CasadoGarcía [Séneca aconseja a Nerón ante el inminente proceso electoral]


La fotografía es de Agustí Centelles.

sábado, 6 de junio de 2015

Enemigo acérrimo




LIBÉRAME DEL REINO DE LA CANTIDAD

Le règne de la quantité et les signes des temps

RENÉ GUÉNON
 

Libérame del reino de la cantidad.
No permitas que sea valorado
por el número de amigos o de seguidores
que pudiera tener en una cosa denominada red.
Haz para mí este milagro mínimo como la hoja recién brotada del sauce.
Quita mi firma electrónica de los servidores que me avasallan.
Limpia de servilismos mi rutina.
Consigue que me escuchen aunque sea yo el único
que dice lo que digo
Haz que no tenga que solicitar miles
o decenas de miles de firmas para obtener una ligera mutación en el orden del mundo.
Líbrame de las estadísticas, de los altavoces, de los muchos.
Líbrame del ingenio que seduce a los fáciles.
Haz que no tenga que integrarme en equipos.
Destruye la palabra cronograma.
Borra los documentos en los que he anotado
lo que voy a pensar y a soñar en los próximos años.
Otorga trasparencia a mi futuro.
Invísteme con la soberanía del árbol,
guarda para mí una partícula de la integridad de Sócrates
cuando moja sus pies en el río de Atenas.
Que pueda soñar único, escribir como único
rodeado de únicos.
Déjame que me ponga mis mejores ropajes
para leer a los clásicos.
No tenga que mirar las listas de ficción o no ficción,
las cifras de la audiencia, el número de visitantes.
Sácame de la cultura de masas que oprime mi caja torácica
con su descaro creciente en proporción geométrica.
Haz que la razón como un viento delicado cruce de mi cerebro a los otros cerebros
sin gritos.
Dame fuerza para seguir aunque no tenga a nadie
que acompañe mi pensamiento.
Dame un corazón sensato pero no excluyas la locura ni la valentía necesarias
para oponerme con elegancia de las necedades,
para ser invulnerable a las modas,
para prescindir de las biografías con un golpe de audacia.
Cumple tu promesa: Que se abran las puertas.
Descerraja las rejas de las reuniones, de los consejos, comités, comisiones y asambleas,
para que pueda salir a la mañana en la que sopla la primavera impaciente.
Borra las convocatorias y las citaciones.
Tú, que eres enemigo acérrimo de todo lo absurdo,
anula de una vez las entelequias.
Haz que no tenga que rellenar más formularios.
Limpia mi piel de códigos de barras.
Deja que me sacuda encima las claves alfanuméricas que el Poder me impone.
Llévame a mi tiempo, a la época del agua.
Deja que me descalce sobre el prado.
Déjame ser el último cualitativo.
Concédeme vivir como Montaigne
o como Jaccottet a la luz del invierno.
Libérame del reino de la cantidad.


Juan Antonio González Iglesias - Confiado

La fotografía es de Doug Aitken

lunes, 6 de agosto de 2012

¡Eh!



prácticamente toda forma artística adolece de
pretensión
poética:

la pintura
la escultura
el teatro
la música

¿a qué viene tanto
absurdo
pavoneo y afectación?

¿por qué arropamos todo lo que decimos
con un énfasis especial
cuando lo único que hace falta
es limitarse a decir
aquello que debe decirse?

naturalmente
lo que ocurre es
que hay muy poco que deba
decirse.

así que adornamos nuestras
arteras lucubraciones
y pedimos atención a gritos
para que parezca
que somos un poco más importantes
o incluso más
sinceros
que los demás.



Charles BukowskiEscrutaba la locura en busca de la palabra, el verso, la ruta.

La traducción es de Eduardo Iriarte y la fotografía es de José Manuel Navia.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

A sí mismos



hoy todo son ordenadores y más ordenadores
y pronto todo el mundo tendrá uno,
los niños de tres años tendrán ordenadores
y todo el mundo conocerá todo
lo relacionado con los demás
mucho antes de que lleguen a conocerse

Charles BukowskiEl padecimiento continuo
La traducción es de Silvia Barbero, la fotografía, de Robert Adams.

domingo, 15 de mayo de 2011

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CONSEJOS A UN POETA CACHORRO

Los jugadores tienen que saltar a la pista
a darlo todo. Cierto
que la poesía no es
un deporte de equipo, sino el único dardo
que llega más allá de las estatuas.
Pero cierto.
                        E incierto si poema
constituye un encuentro de alto riesgo
o un discurso después de los fracasos.
Lo único seguro es que poema
es absoluto solo de amor y de lenguaje.

Por lo tanto, si quieres
                                              que no haya
poeta con menos de cuarenta años
que sea capaz de resistir tu impacto,
o más humildemente
si lo que quieres es
incorporarte al coro con voz nueva,
-destemplar el unísono con un grito de júbilo-
para oscuro en la noche solitaria escribir
entre el constante número de las constelaciones
algo que se parezca a Déjame
que me pierda una hora
en la incomprensible
pregunta de tus ojos, te propongo
al revés el eslogan de la colonia Hugo:
Don´t innovate.
Imitate.

Juan Antonio González Iglesias, Del lado del amor.
La fotografía es de John Lambrichts.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Carver

Mi hermano me habla de un fotógrafo que le gusta. Después, me pregunta un amigo que cuándo voy a postear algo de Carver. De la poesía de Carver, quiere decir. El día de mi cumpleaños, le digo. Hoy, ahora.
Coincidimos en gustos lectores y, tanto él como yo, preferimos su poesía a los relatos. De alguna manera, porque no es tan obligatoria su lectura. No solo por eso. Es algo sincero, es algo difícil de explicar, algo que nos parece evidente desde hace tiempo, sin estar convencidos de que pueda parecer así a muchos lectores. Su poesía, sus versos mezclados con los de Chéjov y con otros que no son los de Chéjov, o que son los suyos con diferente nombre. Se podrían intercambiar sin notarse grandes diferencias. Y, ¿qué poesía, de entre tantas, escoger?
Aquí, entra en escena la trilogía de Julián Rodríguez. Ya se sabe: Lo improbable, La sombra y la penumbra y Ninguna necesidad. Tres obras que unió después de haber eliminado veintiséis frases. Tengo la manía de establecer relaciones: Y esa trilogía, desde antes de serlo, empieza con curvas y termina de la misma manera: girando el volante.

Primera página de Lo improbable:

El poema se titulaba “Miedo”…
Conducía despacio…Su ánimo hacia él cambiaba como las curvas de la carretera: vacío, unas; compasión, otras.

Última página de Ninguna necesidad:

Luego pensó: Es el miedo (¿tan sólo el miedo a volver’).
Conducía despacio. Al principio muy despacio, para no dejar de ver la gasolinera, niños, humo que se alzaba ya gris.
Una curva y todo desapareció (curva suave, digna de aquella autopista).
Aceleró.


Estaba claro que Miedo tenía que ser un poema, el poema de inicio de la trilogía; Ninguna necesidad, el otro. Éste de Un sendero nuevo a la cascada, y de diferente traducción al primero, que también aparece en Todos nosotros.


Miedo

Miedo a ver un coche de la policía acercarse a mi puerta.
Miedo a dormirme por la noche.
Miedo a no dormirme.
Miedo al pasado resucitando.
Miedo al presente echando a volar.
Miedo al teléfono que suena en la quietud de la noche.
Miedo a las tormentas eléctricas.
¡Miedo a la limpiadora que tiene una mancha en la mejilla!
Miedo a los perros que me han dicho que no muerden.
Miedo a la ansiedad.
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.
Miedo a quedarme sin dinero.
Miedo a tener demasiado, aunque la gente no creerá esto.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo a llegar tarde y miedo a llegar antes que nadie.
Miedo a la letra de mis hijos en los sobres.
Miedo a que mueran antes que yo y me sienta culpable.
Miedo a tener que vivir con mi madre cuando ella sea vieja,
Y yo también.
Miedo a la confusión.
Miedo a que este día acaba con una nota infeliz.
Miedo a llegar y encontrarme con que te has ido.
Miedo a no amar y miedo a no amar lo suficiente.
Miedo de que lo que yo amo resulte letal para los que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo a vivir demasiado.
Miedo a la muerte.
Ya he dicho eso.

Ninguna necesidad

Veo un sitio libre en la mesa.
¿Para quién? ¿Quién falta? ¿A quién le estoy tomando el pelo?
El barco espera. Ninguna necesidad de remos
o de viento. He dejado la llave
en el mismo sitio. Ya sabes dónde.
Recuérdame, y todo lo que hicimos juntos.
Ahora estréchame con fuerza. Eso es. Bésame
en la boca. Ahí. Ahora
deja que me vaya, querida. Déjame ir.
Ya no nos volveremos a ver en esta vida,
Así que dame un beso de despedida. Aquí. Vuélveme a besar.
Otra vez. Ahí. Ya es suficiente.
Ahora, querida, deja que me vaya.
Es hora de ponerme en camino.

Nota: La fotografía es de Todd Hido

sábado, 24 de enero de 2009

Juan Antonio González-Iglesias: Eros es más


Que la mitología griega tuvo su correspondencia con la de Roma lo sabemos todos.
Hoy en día, sin embargo, y gracias a este poeta de Salamanca, los mitos de la Antigüedad aparecen en las retrasmisiones deportivas de la TDT o en los anuncios de unas prendas deportivas, planchadas en tintorería y con manchas de sudor que no huele. Y nada en ellos chirría. Más bien, estos mitos, estos poemas, nos vienen a recordar que el politeísmo antiguo concuerda con la experiencia práctica de unos hombres que hoy seguimos adelante en una lucha escénica, y no tan escénica, contra una reformulada naturaleza hostil.

Este poema se llama CUMPLIMIENTO.


El oráculo dijo
que para ser feliz
debería vivir en una casa
levantada sobre un lugar que no
estuviera ni dentro
ni fuera
de la ciudad.

Yo he cumplido mi parte.