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martes, 24 de septiembre de 2024

Delibes sobre Ignacio Aldecoa

 



A mi juicio, Aldecoa es más grande cuanto más pequeño escribe.

[…] En cuatro páginas, Aldecoa infunde aliento a seres de verdad —como los segadores de su relato Seguir de pobres— o plantea problemas serios, sin acritud, es cierto, pero con firmeza. Por otro lado, el esmero, la pulcritud de su estilo, hallan su cabal eficacia en estos relatos breves donde tan sólo se aspira a apresar un tipo o la fugacidad de un instante.

[…] Esta maestría de Aldecoa en el relato corto, la seguridad con que se mueve dentro de él, le indujo, indudablemente, a construir sus primeras novelas sobre la base de acumular a lo largo de un sutilísimo hilo argumental una serie de anécdotas y descripciones ambientales que por sí solas constituyen valiosas narraciones independientes. Sus dos primeras novelas son novelas desmembradas o, para mejor entendernos, descuartizadas.

[…] No obstante, en las novelas de largo aliento de Aldecoa, y en particular en Gran Sol […] hay, para mí, cierto exceso de literatura: una morosidad faulkneriana (que en Faulkner es connatural, pero en Aldecoa estudiada), un deleitoso paladeo de vocablos.

[…] Así, los vocablos marineros de Gran Sol se presentan amontonados, traídos por los pelos. Se ve enseguida que el autor no los domina, ni siquiera los conocía. Los aprendió para esta ocasión y esa provisionalidad, ese estar prendidos con alfileres, se echa de ver en el libro.

Miguel Delibes — España 1936-1950: Muerte y resurrección de la novela.

La fotografía es de Teodoro Naranjo


jueves, 1 de octubre de 2020

Una economía sana, millones de hombres enfermos

 


Del Cañizo subraya la relación de la contaminación del medio y el hacinamiento con el desarrollo de ciertas afecciones psíquicas como la ansiedad, la angustia, la tensión, el erotismo y la agresividad.

Estadísticamente -dice-, se ha demostrado que en una ciudad de 250.000 habitantes, se asesina el doble, se viola el triple y se roba siete veces más que en un conjunto de pueblos pequeños que sumen los mismos 250.000 habitantes.

Esto ratifica la afirmación de Eric Fromm de que para conseguir una economía sana hemos producido millones de enfermos. Y posiblemente, la cadena de males no se interrumpe aquí, puesto que del mismo modo que los contaminantes influyen en enfermedades degenerativas como el cáncer y la leucemia, según se ha demostrado, cabe que lo hagan también sobre ciertas enfermedades y malformaciones congénitas de las que se observa un incremento en nuestro tiempo. En cualquier caso, es obvio que las conquistas rutilantes de la técnica no bastan para ocultar sus miserias.

Miguel DelibesUn mundo que agoniza

 


miércoles, 30 de marzo de 2011

Aún así.



-Confíe en nosotros. Arreglaremos esto.
El señor Cayo advirtió:
-Roto no está.

+ Miguel Delibes, El disputado voto del señor Cayo.
x La fotografía es de Javier Martín.

viernes, 4 de junio de 2010

Miguel Delibes: Premonición del "gutismo".


Antes de comenzar el torneo, el señor Santamaría nos aseguraba que los muchachos estaban “mentalizados” pero, como se vio en seguida, lo que estaban era obsesionados…Irlanda y Nueva Zelanda, que vinieron aquí sin tantas precauciones, que hicieron compatibles alegremente la disciplina y el turismo, mostraron una excelente preparación física, jugaron lo que sabían, dieron la talla y se acabó. Todo lo demás es olvidarse de que el jugador de fútbol tiene veinte años. Y si un muchacho a los veinte años no puede estar un rato con su mujer o tomarse una copa con los amigos dos días antes de un partido decisivo, lo mejor es que se dedique a otra cosa.

Miguel Delibes, Julio de 1982.



Nota:
El texto pertenece a El otro fútbol y quiere ser un homenaje..., dos.
La fotografía la encontré en la siguiente dirección:
http://spa.fotolog.com/photo/58/49/38/losganianes/1205249663_f.jpg