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viernes, 25 de noviembre de 2022

Se decía "aprender"


Cuando ahora leo a Proust o a Mauriac, no creo que evoquen los tiempos en que mi padre era niño. El panorama de mi padre es de la Edad Media.

[…]

Mi padre perdía clases por tener que ir a recoger las manzanas, agavillar el heno y la paja, por culpa de todo aquello que se siembra y se recoge.

[…]

Consiguió saber leer y escribir sin faltas. Le gustaba aprender. (Se decía aprender, a secas, como beber o comer)


Annie Ernaux - El lugar

La traducción es de Nahir Gutiérrez. La imagen, de Salvi Danés

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Annie Ernaux 1


 
No me producía ninguna aprehensión la idea de abortar. Me parecía, sino fácil, al menos factible; que no era necesario tener ningún valor especial para hacerlo. Era una desgracia muy común. Bastaba con seguir la senda por la que una larga cohorte de mujeres me había precedido. Desde la adolescencia había ido acumulando relatos relacionados con el aborto. Los había leído en las novelas o se los había oído contar en voz baja a las vecinas del barrio. Había ido adquiriendo un vago conocimiento sobre los métodos que podían utilizarse: la aguja de hacer punto, el peciolo de perejil, las inyecciones de agua jabonosa, la equitación. Pero la mejor solución era encontrar un médico “clandestino” o una de esas mujeres a las que se designaba con el nombre de “aborteras”. Sabía que ambos cobraban mucho, pero no tenía la menor idea de cuáles eran sus tarifas. El año anterior, una joven divorciada me había contado que un médico de Estrasburgo la había ayudado a abortar. No me dio ningún detalle, solo me dijo que le había dolido tanto que había tenido que agarrarse al lavabo. Yo también estaba dispuesta a agarrarme al lavabo.

Annie Ernaux – El acontecimiento

La traducción es de Mercedes y Berta Corral; la fotografía, de Jordi Ruiz Cirera.

martes, 5 de febrero de 2013

Europa


Cuando dicen ustedes Europa, piensan: “Tierra de soldados, granero de trigo, industrias domésticas, inteligencia dirigida”. ¿Voy demasiado lejos? Pero sí sé que cuando dicen Europa, aun en sus mejores momentos, cuando se dejan llevar por sus propias mentiras, no pueden por menos de pensar en una cohorte de dóciles naciones dirigidas por una Alemania de señores, hacia un futuro fabuloso y ensangrentado. Me gustaría que captase bien esa diferencia. Europa es para ustedes ese espacio rodeado de mares y montañas, perforado de minas, cubierto de mieses, donde Alemania juega una partida en la que lo que está en juego es su destino[…] me dijo usted un día en que se burlaba de mis indignaciones: “Don Quijote nada puede si Fausto quiere vencerle”. Le dije entonces que ni Fausto ni Don Quijote estaban hechos para vencerse el uno al otro, y que el arte no se había inventado para traer el mal al mundo. Por aquel entonces le gustaban a usted las imágenes un poco recargadas y continuó con su argumentación. A su entender, había que elegir entre Hamlet y Sigfrido. En aquella época, yo no quería elegir y sobre todo me parecía que Occidente no podía situarse en ese equilibrio entre la fuerza y el conocimiento.

Albert Camus - Cartas a un amigo alemán

La traducción es de Javier Albiñana. La fotografía la encontré aquí.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Leonardo Sciascia: Horas de España


El terror de hombre a hombre, entre vecinos, entre familiares, es propio de las guerras civiles: pero en España llegó a un paroxismo que se podría condensar en este paradójico y trágico precepto: mata a tu prójimo como a ti mismo.


Notas: la traducción es de Carlos Manzano.
La fotografía, de Ferdinando Scianna, se encuentra en el libro y en el enlace que sigue:http://www.dpgr.gr/forum/index.php?topic=16708.0.

domingo, 17 de mayo de 2009

Marguerite Duras: Escribir


Sé que no es la mejor frase para comentar un libro de la Duras, pero la diré de todas formas: Escribir no tiene nada que ver con el aceite puro de oliva. No obstante, tiene algo de receta para freír. Y, otra vez no obstante, Duras dice: Hace mucho tiempo, el comercio de aceites de mesa rescató la palabra “puro”. El comercio literario hizo lo propio con el sintagma obra maestra.
Se edita y se reedita poco a Marguerite Duras, en este país. Se revisan poco las ediciones nuevas. Hace tan solo dos meses que salió de imprenta este libro –que también tiene algo de cine-, después de 9 años exactos. Y Él (pronombre), todavía – o, ya-, sin acentuar. Acabo de elegir una palabra: Reproche; esta entrada tiene que ver con los reproches.


Creo que lo que le reprocho a los libros, en general, es eso: que no son libres. Se ve a través de la escritura: están fabricados, están organizados, reglamentados, diríase que conformes. Una función de revisión que el escritor desempeña con frecuencia consigo mismo. El escritor, entonces, se convierte en su propio policía. Entiendo, por tal, la búsqueda de la forma correcta, es decir, de la forma más habitual, la más clara y la más inofensiva. Sigue habiendo generaciones muertas que hacen libros pudibundos. Incluso jóvenes: libros encantadores, sin poso alguno, sin noche. Sin silencio. Dicho de otro modo: sin auténtico autor. Libros de un día, de entretenimiento, de viaje. Pero no libros que se incrusten en el pensamiento y que hablen del duelo profundo de toda vida, el lugar común de todo pensamiento.

No sé qué es un libro. Nadie lo sabe. Pero cuando hay uno, lo sabemos. Y cuando no hay nada, lo sabemos…

Notas:
La traducción es de Ana María Moix (1994).
La fotografía salió de
www.melbournecinematheque.org/specials/duras.html

jueves, 26 de febrero de 2009

Fleur Jaeggy: El ángel de la guarda

Empeñada. Está empeñada en que no se reedite este libro: una obra de teatro.
Diario. Jane y Rachel son las protagonistas. Niñas. Hermanas. Cerebro prematuramente mecánico. Temas fundamentales en su fría conversación. Una cierta glacialidad también revela sentimientos. Estas frases pertenecen al diario de una suicida. Jane pasa las páginas una a una. Su cerebro las tritura.

9 - Este año también soy la primera de la clase.
10 - No pienso en competir.
13 - El cerebro es un parásito.
15 - Encuentro inútil escribir en el diario.
16 - Escribir es aún más efímero que hablar, no hay nada más efímero que el darse cuenta.


Nota 1: La fotografía, de Gabriela Lacob, la he encontrado en el Blog SHANGRI-LA
Nota 2
: La traducción es de Mariano Solivellas.