Mostrando entradas con la etiqueta fútbol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fútbol. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de junio de 2018

El objetivo del fútbol



Llevo años impartiendo la asignatura de Ética en la Escuela de Entrenadores de Fútbol de Bizkaia y siempre ofrezco el mismo recorrido argumental a mis alumnos. La primera cuestión que planteo es qué es el fútbol. Vemos que, en esencia, en última instancia, es un conjunto de reglas. Es decir, un juego. Entonces nos preguntamos cual es el objetivo en un juego. La respuesta es fácil: ganar. Queda elaborado así el silogismo: si el fútbol es un juego, y el objetivo de un juego es ganar, el objetivo del fútbol ha de ser ganar. Esto parece una obviedad, pero no lo es tanto en un mundo en el que abundan los discursos vacíos, las palabras hinchadas sobre valores, argumentos que en realidad se temen poner sobre papel porque nos daremos cuenta de que son realmente difusos.


En cualquier caso, el problema de esta aparente obviedad de que el fútbol es un juego y el objetivo es ganar es que no es verdad. El objetivo del fútbol no es ganar, porque el objetivo de un juego no es ganar. O mejor dicho: lo es, sí; pero “cuando ya se está jugando”. Porque en realidad la razón de todo juego es, como el de un organismo vivo, pervivir, seguir existiendo, que se siga jugando. La razón de ser de la pelota es rodar, no ser golpeada, ni siquiera a la red.


Entonces, el objetivo del fútbol ha de ser el de seguir siendo jugado. He ahí una definición de un fútbol humanista: aquel que establece las condiciones para que los jugadores quieran seguir practicándolo. Por eso corresponde a los que forman parte del fútbol tener un comportamiento que haga honor al juego. Porque si se hacen trampas, si se busca la victoria a toda costa, si se pasa por encima de los rivales y compañeros y árbitros, llegará un momento en el que nos demos cuenta de que realmente no merece la pena jugar a este juego que se ha pervertido, que no divierte, que no fascina, que no seduce, que está corrupto.

Galder Reguera – Hijos del fútbol

jueves, 16 de septiembre de 2010

Vladimir Dimitrijević: La vida es un balón redondo.



El pie
El fútbol... nos pone en contacto...con...la prehistoria de nuestros movimientos. En el fútbol está prohibido –si uno es jugador de campo, claro está- todo uso de la mano y del brazo...de los órganos con los que, habitualmente, se realizan todos los actos. Con los que se alcanza el mayor grado de precisión, de rendimiento y de destreza.

La mano
El error de la mano es menos frecuente que el error del pie. La mano es más segura, es más calculadora. Incluso un niño, cuando lanza su primera pelota, lo hace con la mano. La mano es parte integrante de la cabeza, la obedece, Es psico-física; cuando se habla, la mano acompaña simultáneamente a la palabra.

La comparación
...creo que todo niño de cinco años al que se lanza un balón nos hace saber enseguida si es un futbolista nato, o simplemente un buen jugador. El futbolista se descubre de inmediato, no se le puede inventar ni falsificar, es innato; posee un don, un toque inimitable, un arte de amortiguar el balón, algo que no se aprende. Es exactamente como… en literatura, pues en mi opinión hay una correlacción entre este deporte y la literatura.

La vista
Uno puede jugar solo al fútbol, puede hacer malabares con la rodilla durante horas sin dificultad, pero eso no le convierte en un buen futbolista, sino sólo en un buen acróbata. En el circo, se encuentran personas que pueden mantener el balón en el aire con su pierna izquierda, sin que toque el suelo, durante más de tres horas. Uno se pregunta por qué un funámbulo semejante no juega en un equipo. Pero es precisamente porque no se ve más que a sí mismo, no ve nada a su alrededor. Hay quien resuelve prodigiosamente los cruzigramas, pero es incapaz de escribir un libro que interese a los demás. No tiene imaginación, no más que aquel que hace acrobacias durante medio día con el balón. Mirándole solo se espera una cosa: que el balón caiga.

La oreja
La oreja...es el órgano por excelencia de la imaginación, ve y presiente cosas que los ojos no pueden percibir.

La fibra (óptica)
Esa intensidad ha sido disuelta por la televisión. La información es transmitida en el momento en que sucede, en directo. Es una pseudo-participación. Pues la noticia, antes, llegaba con el mensajero, era una carta que alguien traía a pie o a caballo. Más tarde se descubrieron medios de locomoción más rápidos y finalmente, por teléfono, la radio y la televisión, se ha alcanzado la simultaneidad absoluta entre la emisión y la recepción. Se nos ha arrebatado así la recreación, y con ello una parte de la creación. El relato ha sido asesinado, reemplazado por una fribilación de hechos sobresalientes y llamativos, y es como si se hubiera reemplazado el corazón por una imagen en el electrocardiograma.

La taberna
En el fútbol, como en la literatura, prefiero a aquellos que han conservado la impertinencia de los niños. Está muy bien que haya adultos en la sociedad, pero yo prefiero a Maradona…Claro está que Pelé, Platini y Beckenbauer son grandes jugadores…La leyenda del Káiser Franz no me interesa. Él personifica ese tipo de jugador perfecto, profesional…Es como esos poetas académicos que consultan diccionarios de rimas, que escogen temas refinados…Es admirable, pero no es nada.
Cuando…Diego entra en cualquier taberna, todo el mundo quiere ofrecerle una cerveza. Pero no se ofrece una cerveza a Beckenbauer, se espera que él pague la ronda.


Nota: La traducción es de Antonio Castilla Cerezo. La fotografía es de José Manuel Navia y la encontré en su blog: http://jmnavia.blogspot.com/search?updated-min=2006-01-01T00%3A00%3A00%2B01%3A00&updated-max=2007-01-01T00%3A00%3A00%2B01%3A00&max-results=12