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miércoles, 26 de noviembre de 2014

De espaldas



Para mí existe un vínculo entre el exilio y la lectura, entre la deportación y la lectura, entre la persecución y la lectura, entre la humillación social y la lectura, entre la palabra “judío” y la palabra “libro”. Durante años me he negado a leer porque mi abuelo materno había sido deportado; porque la familia de mi padre se había visto obligada a abandonar Libia y después Argelia; porque, a pesar de nuestros esfuerzos, nunca éramos lo bastante franceses, lo bastante burgueses; porque la lectura…estaba asociada con Francia, la Francia del terruño, el terruño que nunca conocería, que nunca poseería.
La pregunta que le atribuyo a Bajtín y que leí en los labios de mi profesora de letras, “¿desde dónde se escribe?, me viene a la cabeza con una violencia y un vigor nuevos. “¿Desde dónde se lee?”, me oigo responder.

Agnès DesartheCómo aprendí a leer

La traducción es de Laura Salas Rodríguez y la fotografía de Emmet Gowin



sábado, 28 de abril de 2012

Confianza de los mercadillos


Uno no se puede quedar así, cobrando el paro y paseando por los mercadillos para encontrar curiosidades.

Valerie MréjenEau Sauvage

La fotografía es de Mohamed Bourouissa. La traducción, de Sonia Hernández Ortega.

jueves, 6 de octubre de 2011

Miedo


Trato de imaginarla en algunas películas de sexo explícito pero ni las escenas más crudas pueden anular esta sensación de ternura.

Maximiliano BarrientosHoteles

La fotografía es de Jessica Dimmock




miércoles, 24 de agosto de 2011

Caballo regalado



…os voy a decir algo más: tus sentimientos a los seis años son tus sentimientos para siempre. Envejecer no te distancia del sentimiento, sólo te distancia de decir la verdad sobre tus sentimientos a alguien, incluso a ti mismo.



Gordon LishPerú
Traducción de Israel Centeno
Fotografía de Matt Eich


lunes, 14 de marzo de 2011

Algo muy parecido.


--pág. 138
Asedié a un fotógrafo a quien apenas conocía con preguntas abstractas… Lo hice porque quería entender por qué razón cuando tomaba fotografías… sólo conseguía detenerme en imágenes parciales…
--
Me dijo: Claro, tomas fotografías de trozos, de ángulos, de perspectivas.
Me dijo: Yo hago lo mismo. Es una forma de acercarse a los objetos. En fotografía se considera una técnica y son fáciles de comprender las razones por las que lo hacemos.
Me dijo: la fragmentación hace el todo.
--pág. 139
Yo pensé: es casi así. Pero no exactamente.
--pág. 184
Aristóteles lo resumió así: Sólo podemos crear, dijo, lo que somos capaces de abarcar con la memoria. Una historia lógica, coherencia interna, suspense mantenido y la posibilidad de comprenderlo todo, todo el rato.
--pág. 185
…lo que podemos abarcar no es un panorama completo sino un lugar en el que detener la mirada: la perspectiva que tenemos, finalmente, desde un avión. O algo muy parecido.

+ Lolita Bosch.  Ahora, escribo,
x La fotografía es de Guido Baselgia.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Giovanni Verga: La vida en el campo.


He aquí no un cuento, sino un esbozo de cuento […] Te lo contaré tal como lo he recogido por ahí […] Y te lo contaré con sus mismas palabras, sencillas y pintorescas, algo toscas para algunos, para mí muy hermosas. Trataré de que no se “note” al escritor: me interesa sólo “lo sucedido”, ese hecho, las lágrimas verdaderas y las sensaciones que se han hecho carne. Y también las pasiones, que no puedo adjetivar como sencillas, porque no siempre lo son. No voy a teorizar más […] no hablaré de los fenómenos psicológicos que conforman el argumento de un cuento ni de esos modernos análisis que tomamos a veces por científicos. Me importa hoy el punto de partida y el punto de llegada […] Te digo ahora que lo mejor seria que […] escondieran bien su proceso de creación y éste quedara en el misterio y hubiera solo armonía y…Así, la obra de arte parecerá que se ha hecho a sí misma, sin mano ajena, sin mancha del pecado original.



Notas:

La traducción es de Hugo Bachelli.

La fotografía es de Ramón Masats y se encuentra en el enlace que sigue:http://www.alejandroherrero.com/wordpress/?s=masats

martes, 9 de junio de 2009

Michele Monina: Esta vez el fuego

En el camino que iba a la manifestación encontramos un cruce que llevaba hasta el pasado.

Origen.


El tren sale. Por la ventana veo pasar las casas en la oscuridad.
La Palombella.
La pequeña Stalingrado, así la llaman.
Éste es el barrio popular más popular de Ancona. Aquí, en la posguerra, para comer, iban a pescar con las granadas de los aliados. Se adentraban en el mar con barcos de pesca, tiraban de la anilla y las lanzaban al agua.
Bum. Después de la explosión recogían los peces muertos que salían a flote. Había para todos, también para quien no tenía barca.

Destino.

Mussolini. Berlusconi cabeza abajo (…) Es verdad: la manada te cambia. Me he dado cuenta de que desde que he bajado del tren me he vuelto más malo. Toda la rabia que siempre tengo dentro ha salido afuera –cucú-, me vuelvo violento, un poco como un pelícano que lo guarda todo dentro del pico para después sacarlo en el momento oportuno (…) Hay miles de personas mayores, jubilados que ondean banderas (…) Memoria de meses y meses pasados en la colina, cuando eran jóvenes partisanos. Ahora son ancianos, pero siguen con los fascistas en los talones (…) la vejez no tiene nada que ver con la fecha de nacimiento. Nada, creo.



Notas:
La traducción es de Eduardo Martínez de Pisón.
La fotografía se encuentra aquí:
http://autproletaria.blog.espresso.repubblica.it/autonomia_proletaria_per_/2008/04/milano-corteo-a.html

domingo, 19 de abril de 2009

Gul Y. Davis: Un paseo solitario

Natalia Ginzburg, en un apunte autobiográfico que acompaña -como epílogo- a El camino que va a la ciudad (Bassarai), confiesa que no podía escribir jamás ni de campesinos ni de príncipes porque cada vez era más consciente de que solamente se puede contar lo que se conoce desde dentro y de lo difícil que es describir una condición social diferente de la nuestra, casi imposible.
Lo sincero de esa afirmación me ha convencido de que, además, es lógica. Primero lo sincero, luego lo lógico. Y no al contrario.
He leído, y leo (cada vez menos), narraciones que por ser lógicas pretenden ser sinceras, y…no es lo mismo lo que me causan…Repulsión podría decir. En el segundo caso, claro. Quizá sean mis razones las de alguien falto de imaginación.

Carlo Ginzburg, el hijo de Natalia, crea un método de aproximación dentro de las tendencias historiográficas, de la historia de las mentalidades, al que bautiza como Microhistoria. Desde un hecho aberrante ocurrido en la historia se puede revelar el carácter general de una época. Un libro conocido es El queso y los gusanos. Trata de reconstruir la vida de un molinero –Domenico Scandella, conocido como Menocchio- que murió en la hoguera a finales del XVI. Como he dicho, el método de Carlo Ginzburg, es la reconstrucción. Su método es “el trabajo”.
Pero, aunque estas reconstrucciones puedan ser lógicas, puedan ser sinceras, metemáticas como la estadística, no logran interesarme como una vida vivida de verdad por quien la reconstruye.
Y no solo eso. Hay mucha literatura vivida que se intenta construir con método de historiador, quiero decir con demasiado esfuerzo. ¿Esfuerzo, a secas?

Natalia Ginzburg. En el mismo epílogo recomienda, se recomienda a ella misma, lo siguiente:
Escribir no “al azar” era hablar sólo de aquello que amamos. La memoria es amorosa y no es nunca “casual”.
Y poco después:
El esfuerzo de escribir debe ser un esfuerzo natural y feliz, no debe ser nunca el esfuerzo triste y frío del pensamiento. El pensamiento, cuando requiere esfuerzo, no resulta más grande sino más pequeño. Resulta pequeño como un insecto. Su esfuerzo es el de una hormiga trabajando en su hormiguero. Es preciso escribir y pensar con el corazón y el cuerpo, no con la cabeza y el pensamiento.
El esfuerzo, el exceso, del escritor tiene algo que ver con la falsedad, entonces.

La soledad del corredor de fondo. Antes de saber que Gul Y. Davis tuviera El guardián entre el centeno como libro de cabecera, pasó por mi cabeza el cuento de Alan Sillitoe donde un chico internado en un correccional se gana el “respeto” de los superiores por su condición natural para correr rápido y largo. Un cuento, junto a otros, que me gustó especialmente, aunque tenga un fallo. Tiene esas dos horas que el protagonista tarda en correr (a toda velocidad) 8 km. Un cuento magnífico, lo reconozco, que se puede resumir con esta frase: Y el poste de la meta no era el final de aquello.

Picores. El paseo del protagonista de la novela de Gul Y. Davis comienza en una carrera (solitaria además) y esta coincidencia, junto con los “internamientos” de Wil en hospitales mentales, fue la razón por la que pensé en La soledad del corredor de fondo.
No sabía nada de la vida de Allan Sillitoe cuando leí un volumen, ese volumen de cuentos (sé, ahora, que hace unos días llegó al festival Cosmopoética de Córdoba). Por contraste, en este caso pude seguir la trayectoria literaria de Gul Davis desde el principio, es decir, desde que ingresara adolescente en St. Andrew´s y sin nadie que supiera muy bien, salvo con castigos, cómo tratar su desorden obsesivo-compulsivo.
También en este libro es fácil darse cuenta de que lo que se narra en la novela es lo que ha vivido. Sin dar muchas vueltas. Recordemos de nuevo a Natalia Guinzburg. O echemos mano de una frase de Un paseo solitario para explicar la intuición que al leer nos hace distinguir la verdad simple de lo inventado: Un picor en la parte que nos hace diferenciar el bien del mal. O lo que te han contado de lo que has vivido.


Nota. Un paseo solitario está traducido por Daniel Gascón.

jueves, 5 de marzo de 2009

Guy de Maupassant: Todo lo que quería decir sobre Gustave Flaubert


Copia. Esa palabra persigue mi cabeza cuando me siento delante del ordenador, o cuando es hora de levantarme. A veces, me pregunto qué función tiene este blog. No será única -si es que la tiene- esa función, supongo. Al menos, el siguiente texto de Walter Benjamin (Dirección única, Alfaguara) me va a servir para hablar de una de las posibles. Quizá la palabra adecuada no sea función sino consecuencia: La fuerza de una carretera varía según se recorra a pie o se sobrevuele en aeroplano. Así también, la fuerza de un texto varía según sea leído o copiado. Quien vuela, sólo ve cómo la carretera va deslizándose por el paisaje y se desdevana ante sus ojos siguiendo las mismas leyes del terreno circundante. Tan solo quien recorre a pie una carretera advierte su dominio y descubre cómo ese mismo terreno, que para el aviador no es más que una llanura desplegada, la carretera, en cada una de sus curvas, va ordenando el despliegue de lejanías, miradores, calveros y perspectivas como la voz de mando de un oficial que hace salir a los soldados de sus filas.

A partir de aquí, y en varias líneas (copiadas), algunas de las que Maupassant escribiera sobre su amigo y maestro antes de que aquel, en palabras de Alberto Savinio, se convirtiera en “el otro”:

Gustave Flaubert (1884)

Leer. Gustave Flaubert fue todo lo contrario de un niño prodigio. Aprendió a leer con gran dificultad. Y apenas había aprendido cuando entró en el liceo, a la edad de nueve años.

Hablar. En lugar de exponer la psicología de los personajes mediante disertaciones explicativas, la hacía sencillamente aparecer por sus actos. De este modo las interioridades eran desveladas por las manifestaciones externas, sin que mediara ninguna argumentación psicológica…los hechos mismos hablan.

Palabras. Las palabras tienen alma. La mayoría de los lectores, e incluso de los escritores, sólo les piden un sentido. Es necesario encontrar esa alma que aparece al contacto con otras palabras, que aparece e ilumina determinados libros con una luz desconocida, muy difícil de hacer brotar.

Salirse del molde. No imaginaba los “estilos” como una serie de moldes particulares…: Flaubert creía en el estilo, es decir, en una manera única, absoluta, de expresar una cosa con todo su colorido y toda su intensidad.

Una prueba que acabo de hacer. “Una frase es viable –solía decir- cuando se adecua a todas las necesidades de la respiración. Sé que es buena cuando puede ser leída en voz alta.” “Las frases mal escritas…no resisten esta prueba, oprimen el pecho, interfieren en los latidos del corazón y se encuentran de este modo fuera de las condiciones de la vida.”

El ojo y el espejo en Croisset (Rouen). Su gabinete tenía tres ventanas…que daban al jardín y dos al río…A los marineros, desde el río, las ventanas del “señor Gustave” les servían de faro.

Gustave Flaubert (1890)

Maupassant. No cabe duda de que yo le traje a la memoria su juventud desaparecida.

Juventud. Se hizo de día y todavía no había acabado. Las últimas cartas eran aquellas recibidas en su juventud… “Todo eso era –dijo- el montón que no quise ni clasificar ni destruir…”… Mientras yo seguía pensando. “He aquí una vida, una gran vida; es decir, muchas cosas inútiles que quemamos, el indiferente pasatiempo de cada día, algunos recuerdos especiales de hechos vividos, de hombres conocidos, de ternuras íntimas de familia, y una rosa marchita, un pañuelo y un zapato de mujer.” Eso es todo lo que tuvo, todo lo que vivió, todo lo que probó.
Notas:
La traducción y el prólogo son de Manuel Arranz.
La imagen de Maupassant pertenece a la Agencia EFE

jueves, 29 de enero de 2009

Antoine de Rivarol: Pensamientos y rivalorianas

De estos tres franceses, traducidos por Luis Eduardo Rivera y ahora juntos en una caja, el único que murió lejos de Francia –en Berlín- fue Rivarol. Pero, antes de ello, pasaron casi diez años en los que tuvo que huir de la Revolución. Bruselas, Amsterdam, La Haya, Rotterdam, Inglaterra, Hamburgo, fueron los destinos que le precedieron. Joubert y Gourmont murieron en Francia.
Es difícil en cualquier autor no encontrar detalles pegados a su realidad, a su verdad. Su nombre es un ejemplo de ello. Sin, al parecer, contar con ascendencia noble, se apropia de la partícula de para darle color azul a su sangre.
En las rivalorianas -que tienen algo de epigrama latino-, quizá, sus relaciones con la sociedad del Antiguo Régimen son las que mejor se dejan ver. Le acompañaron hasta la muerte, es decir, hasta su epitafio:

Aquí reposa
Antoine, conde de Rivarol.
La pereza
Nos lo había arrebatado
Antes que la Muerte.


En lo que no son rivalorianas: la vida, la guerra, las dos caras de la Revolución y, por último, las reflexiones en torno al arte de escribir. En adelante, un muestrario de los pensamientos de este hombre reformista y moderado.

Pasamos la mitad de la vida memorizando sin comprender, y la otra mitad comprendiendo sin memorizar.

Hacemos más por quienes tememos que por quienes amamos

Si el amor y la guerra tienen sus furores, también tienen sus períodos: el odio tiene paciencia.

No tenemos derecho a lo imposible.

La razón se compone de verdades que deben decirse y verdades que deben callarse

El ejército del que uno se vale para sojuzgar está él mismo sojuzgado, y el martillo recibe tantos golpes como el yunque

La limpieza embellece la opulencia y disfraza la miseria.

Más de un escritor está convencido de haber hecho pensar a su lector cuando lo ha hecho sudar.

La peor rueda es la que hace más ruido.

Quienes toman prestadas las maneras de los autores antiguos para aparentar inocencia son viejos que, pudiendo hablar como hombres, tartamudean para parecer niños.

viernes, 2 de enero de 2009

El crucifijo que hay sobre la cama de la abuela irradia

El año 1968. (Salvo fuentes marcadas, Jaime Pastor. El año 1968. Historia 16)

Raymond Aron en sus Memorias: ...los motines universitarios...Revelan por lo menos el debilitamiento de la autoridad de los adultos...

Sida mental (P. 143 y siguientes): Aprendo a leer así. A escribir también. Empezamos a las siete de la tarde y terminamos a la una de la noche. / Las bofetadas han sustituido a las duchas frías y las órdenes. Han sustituido a las palabras. / <<¿PERO TÚ ESTÁS MAL DE LA CABEZA? ¿Lo quieres matar?>>Mi abuela acaba de entrar en la habitación. Grita. Me ayuda a levantarme. Me lleva a su cuarto. Tiemblo enrollado en el edredón. Lloro.

Jaime Pastor: En los movimientos huelguísticos franceses las referencias a la Comuna de París de 1871 fueron constantes. / Ese estilo contestatario, no solo frente a la política institucional sino contra la que tiene que ver con el orden sexual dominante, vuelve a salir a la luz cuando el ministro de la Juventud, Francois Misofle, acude el 8 de enero del 68 a inaugurar la piscina de Nanterre. Allí, un joven, Daniel Cohn-Bendit, le acusa de pretender desviar las preocupaciones de los estudiantes y de ignorar sus problemas sexuales...

Sida mental (P. 92) ...mamá y sus amigas...toman el sol, tiradas en la hierba, haciendo bromas irónicas sobre los campesinos ignorantes que deben de pasar el tiempo espiándolas con prismáticos. Asocio muy pronto la idea de la desnudez,..., a algo malo, que puede suscitar reacciones peligrosas.

Pierre Vilar, en Memoria, Historia e historiadores (Universidad de Granada/Universitat de València. 2004): Y éste es justamente el peligro que entrañan los cincuentenarios, centenarios y milenarios: el de alimentar la ilusión de que los acontecimientos constituyen la trama esencial de la materia histórica...

Pedro S. Queirolo en La Vanguardia (Viernes, 5 de diciembre de 1986)...han hecho que planeara una evocación de mayo de 1968, precisamente lo que los estudiantes deseaban evitar. / se cantaban coplas jocosas contra los ministros Monory y Devaquet, titulares de Educación y de Universidades, respectivamente, y en ningún momento se oyó la Internacional. Los manifestantes aseguraban que no había ningún parecido entre su movimiento y el de mayo de 1968, pero al comenzar los enfrentamientos entre estudiantes y la policía, volvieron a escucharse los mismos insultos que se escucharon contra ésta en mayo de 1968 "C.R.S. = S.S.".

Sida mental (P. 148): Al final he pintado la pancarta. Grandes letras negras visibles desde lejos: Ministro Devaquet, contra la pared.

Jaime Pastor: Herbert Marcuse: En términos de función histórica hay diferencia entre violencia revolucionaria y reaccionaria, entre la violencia practicada por los oprimidos y por los opresores./ Hay un derecho natural de resistencia para las minorias oprimidas y subyugadas a emplear medios extralegales si se han probado que las legales resultan inadecuados.

Jaime Pastor: El resultado fue muy desigual..., a diferencia de lo que sucedería en el Este tras la invasión soviética de Checoslovaquia y el consiguiente fracaso de las opciones reformistas. Esta respuesta divergente, como subraya el historiador Charles Maier, influiría sin duda en los distintos caminos que se abren durante las décadas siguientes en una y otras partes de Europa.

Sida mental. (P. 152) Mato gente en mi cabeza.
Louis-Ferdinand Céline,Viaje al fin de la noche (Quinteto/Edhasa/2002): Su formidable resignación lo aplastaba, esa cualidad básica que vuelve a la pobre gente, del ejército o fuera de él, tan dispuesta a matar como a dar la vida. Nunca, o casi nunca, preguntan el porqué, los humildes, de lo que deben soportar. Se odian unos a otros, eso basta.