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sábado, 20 de junio de 2009

Lionel Tran: Una entrevista


Parte de una entrevista que he leído en el Número 4 de la revista CONTEXTO y que muestra cómo, para algunos, la ficción es –dependiendo de la forma de abordarla- un juego estéril.
Tengo entre manos estos días, a ratos, una serie de artículos de Larra en edición de Juan Eduardo Zúñiga (1967). Quería leer el prefacio. Más sencillo: me interesa Larra y el suicidio, cualquier suicidio. Pero, de esta serie de artículos, sobre todo, su visión de España, de su sociedad, incluso, de su literatura.
Y, volviendo a Lionel Tran. Zuñiga considera como una de las claves contra las que luchó la literatura de Larra lo que sigue: El miedo, el temor de dar libre curso al pensamiento y a la palabra espontánea con la que puede manifestarse aquello que ha sido prohibido.
Lo que sigue tiene relación con ese miedo a lo prohibido.


Necesité más de siete años para aceptar el lugar donde se encontraba el territorio de mi escritura. Escribir una autobiografía era para mí inconcebible. Aunque leyera a muchos autores norteamericanos que han encontrado su obra basándola en su vida, quería escribir ficción, algo que era incapaz de hacer en aquella época. Estaba encerrado en un callejón sin salida, hasta casi volverme loco (…) Estaba en tal estado de nervios que durante tres años vomitaba bilis hasta veinte veces al día. Pero una noche en la que ya estaba agotado (…) me dije: Ya está, no eres capaz, déjalo ya. Y justo a continuación me dije: O cuéntalo, cuenta este estado en el que vives: podrá ser patético, pero al menos no será un camelo…

Hay pudor y hay dolor a la hora de retratar la parte menos amable de una vida, y es lo que me parece interesante (…) Después de la toma de conciencia ya mencionada, me puse a escribir los pensamientos que me daban más vergüenza, los que me daban más miedo (como “no soy pacifista, soy cobarde”). Me puse a escribir día a día igual que se hacen flexiones para liberar la tensión
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Notas:
La entrevista completa se puede leer en la edición digital de El periódico de Extremadura.
La traducción es de Inti Mendoza y Julia Cultien.
La fotografía es de Mohamed Bourouissa y la he encontrado aquí: http://www.photographie.com/index.php?pubid=104253&pag=10&secid=2&rubid=1

viernes, 2 de enero de 2009

El crucifijo que hay sobre la cama de la abuela irradia

El año 1968. (Salvo fuentes marcadas, Jaime Pastor. El año 1968. Historia 16)

Raymond Aron en sus Memorias: ...los motines universitarios...Revelan por lo menos el debilitamiento de la autoridad de los adultos...

Sida mental (P. 143 y siguientes): Aprendo a leer así. A escribir también. Empezamos a las siete de la tarde y terminamos a la una de la noche. / Las bofetadas han sustituido a las duchas frías y las órdenes. Han sustituido a las palabras. / <<¿PERO TÚ ESTÁS MAL DE LA CABEZA? ¿Lo quieres matar?>>Mi abuela acaba de entrar en la habitación. Grita. Me ayuda a levantarme. Me lleva a su cuarto. Tiemblo enrollado en el edredón. Lloro.

Jaime Pastor: En los movimientos huelguísticos franceses las referencias a la Comuna de París de 1871 fueron constantes. / Ese estilo contestatario, no solo frente a la política institucional sino contra la que tiene que ver con el orden sexual dominante, vuelve a salir a la luz cuando el ministro de la Juventud, Francois Misofle, acude el 8 de enero del 68 a inaugurar la piscina de Nanterre. Allí, un joven, Daniel Cohn-Bendit, le acusa de pretender desviar las preocupaciones de los estudiantes y de ignorar sus problemas sexuales...

Sida mental (P. 92) ...mamá y sus amigas...toman el sol, tiradas en la hierba, haciendo bromas irónicas sobre los campesinos ignorantes que deben de pasar el tiempo espiándolas con prismáticos. Asocio muy pronto la idea de la desnudez,..., a algo malo, que puede suscitar reacciones peligrosas.

Pierre Vilar, en Memoria, Historia e historiadores (Universidad de Granada/Universitat de València. 2004): Y éste es justamente el peligro que entrañan los cincuentenarios, centenarios y milenarios: el de alimentar la ilusión de que los acontecimientos constituyen la trama esencial de la materia histórica...

Pedro S. Queirolo en La Vanguardia (Viernes, 5 de diciembre de 1986)...han hecho que planeara una evocación de mayo de 1968, precisamente lo que los estudiantes deseaban evitar. / se cantaban coplas jocosas contra los ministros Monory y Devaquet, titulares de Educación y de Universidades, respectivamente, y en ningún momento se oyó la Internacional. Los manifestantes aseguraban que no había ningún parecido entre su movimiento y el de mayo de 1968, pero al comenzar los enfrentamientos entre estudiantes y la policía, volvieron a escucharse los mismos insultos que se escucharon contra ésta en mayo de 1968 "C.R.S. = S.S.".

Sida mental (P. 148): Al final he pintado la pancarta. Grandes letras negras visibles desde lejos: Ministro Devaquet, contra la pared.

Jaime Pastor: Herbert Marcuse: En términos de función histórica hay diferencia entre violencia revolucionaria y reaccionaria, entre la violencia practicada por los oprimidos y por los opresores./ Hay un derecho natural de resistencia para las minorias oprimidas y subyugadas a emplear medios extralegales si se han probado que las legales resultan inadecuados.

Jaime Pastor: El resultado fue muy desigual..., a diferencia de lo que sucedería en el Este tras la invasión soviética de Checoslovaquia y el consiguiente fracaso de las opciones reformistas. Esta respuesta divergente, como subraya el historiador Charles Maier, influiría sin duda en los distintos caminos que se abren durante las décadas siguientes en una y otras partes de Europa.

Sida mental. (P. 152) Mato gente en mi cabeza.
Louis-Ferdinand Céline,Viaje al fin de la noche (Quinteto/Edhasa/2002): Su formidable resignación lo aplastaba, esa cualidad básica que vuelve a la pobre gente, del ejército o fuera de él, tan dispuesta a matar como a dar la vida. Nunca, o casi nunca, preguntan el porqué, los humildes, de lo que deben soportar. Se odian unos a otros, eso basta.