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domingo, 29 de noviembre de 2009

Cees Nooteboom: Lluvia roja


Al año siguiente me hice escritor, o mejor dicho, escribí un primer libro y desde ese momento todo el mundo me llamó escritor. A veces lamento que fuera así, y no sólo porque sucediera demasiado pronto. Borges afirmó en cierta ocasión que leer es una actividad mucho más edificante que escribir, y aun cuando él escribió un considerable número de obras –lo que tal vez invalida en parte su afirmación-, creo que entiendo lo que quiso decir. El escritor jamás conocerá la libertad absoluta del lector espontáneo que sólo es lector. No empleo sólo con intención despectiva, todo lo contrario. El lector que sólo lee por leer es el único verdadero lector. Los escritores leen con rapacidad, en realidad son incapaces de leer sin pensar en la escritura. Algunos escritores leen como espías industriales, otros como amantes celosos. Comoquiera que sea, son lectores corrompidos.



Notas:

La traducción es de Isabel-Clara Lorda Vidal.
La fotografía es de Ricky Dávila y se puede encontrar en el siguiente enlace:

http://www.rickydavila.com/comercial.php

viernes, 9 de enero de 2009

Cees Nooteboom: En las montañas de Holanda



Un libro editado en España en 1990 y escrito por alguien que –expulsado de todos los colegios- deseó hacer compatibles sus ganas de viajar con las de escribir. Un libro difícil de encontrar hoy, salvo en librerías de viejo. Los libros de viajes de Nooteboom parecen atajos por carreteras secundarias, más lentas, pero, muchas veces, también más cercanas a lo humano que las que solemos transitar. Carreteras en las que sin buscarlas Nooteboom capta emisoras y frases de locutores como la que aparece en la novela La historia siguiente: El tiempo es el sistema que debe cuidar de que no ocurra todo al mismo tiempo. Hoy, diecinueve años después de editarse y una semana más tarde de tenerlo en casa, lo acabo de leer.

Me han echado del trabajo (por un día). Nieva, y las carreteras de Madrid, tanto las que deberían estar en funcionamiento –en explotación como dirán algunos-, como las que siguen en construcción, parece mejor que no existan. Solo por esto he elegido el inicio del capítulo seis para el post.

Camino, carretera, weg, straat, baan. Siempre me ha llamado la atención que, en holandés, la palabra weg, signifique también ausencia. Camino, en español, es weg, en su acepción corriente, pero también viaje. Pues, bien, viaje es asimismo por definición la ausencia de lugar de donde se ha partido, pero le falta, después de todo, la brutal contundencia de weg.
Sales por una carretera y llegas a casa por un tejado cubierto de nieve.