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lunes, 28 de diciembre de 2009

Roger Wolfe: Tiempos muertos




Un cuento, como una novela, no tiene por qué contar nada, pero tiene que tener una estructura, un ritmo, un tono, un tarantantán, y sobre todo una muy particular tensión (casi podría decirse que si no hay tensión no puede haber relato) […]la tensión de un cuento se basa en gran medida en una sensación de movimiento y nada mueve un texto hacia delante , o hacia atrás, o hacia arriba y hacia abajo –haciéndolo botar parado, por decirlo así- como el peloteo de un bien temperado diálogo.
El diálogo, a su vez, exige la existencia de al menos un par de personajes.


Nota: Las fotografías de Florent Brard yMichael Rasmussen son de Timm Kölln y las encontré en el siguiente enlace: http://www.timmkoelln.com/the_peloton/

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Fernando Pessoa: Diarios


Puesto que todo lo que es grande causa asombro, aquél que es artificial pretende asombrar para dar la impresión de ser grande.
Puesto que todo lo que es nuevo irrita, aquél que es artificial quiere irritar. Pero, además de lo nuevo, hay otra cosa que también irrita: es lo absurdo, lo meramente irritante. Confusión.
Puesto que para abrir un nuevo camino al arte hay que ser audaz, aquél que es artificial se limita a ser audaz, sin tener ningún motivo espiritual para serlo.
Se produce así una inversión del elemento psíquico.



Notas:
La traducción es de Juan José Álvarez Galán.
La fotografía es de Eddy Posthuma de Boer y se puede encontrar en el siguiente enlace:
http://eddy.posthumadeboer.com/health02.html

domingo, 29 de marzo de 2009

Andrés Trapiello: Capricho extremeño




Imbécil. Yo era el imbécil que creyó pensar el primero una selección de textos en los que Las Viñas (Trujillo) aparecieran como telón de fondo. Yo era el imbécil que no sabía que ya lo habían hecho Miguel Ángel Lama, Fernando T. Pérez González y Julián Rodríguez. Yo soy el imbécil que piensa que alguien trabajará en futuras ediciones con índices onomásticos. Para buscar a Pla, para buscar a Larra, para encontrar sin buscarlos a Cervantes, Machado, Unamuno. Para buscar a Miguel el Loco.
Yo soy el imbécil que espera otro nuevo capricho. Supongo que, mientras llega, cada uno de los lectores de Trapiello, imbécil o no, podrá confeccionar el suyo.



Del Preludio. Cierta Semana Santa…los Pancho Ortuño y Charo Mirat nos invitaron a pasar unos días en un viejo caserón que tenía la familia de esta última en Las Viñas.
…un día la casualidad quiso poner delante de nosotros un viejo lagar…

No soy un hombre viajero. Si viajo fuera, me gusta ir a las mismas ciudades. Es de lo que peor anda España, de parises, de romas, de venecias, de lisboas…En cambio…aún gustándome mucho otros campos, ninguno cambiaría por este rincón de Las Viñas.

…mis diarios…están hechos de muchas cosas…fragmentos íntimos, relatos, aforismos, divagaciones urbanas, contemplaciones rústicas, que se mezclan y combinan buscando un estudiado ritmo, no solo de la prosa, sino del conjunto…

Del Diario…los novelistas he visto yo que tienen que ser gentes con pocas entrañas, como los médicos, es decir, sujetos que salvan a éste o al de más allá, pero cortando por lo sano, piernas, capítulos, vidas. Sin consideración ni miramientos, sorteando la gangrena.

…la alegría es un logaritmo de aplicación universal…

NOS hemos levantado temprano, y estaba todo cubierto por la niebla, campos y hacienda… Si hubiera instalado ya, como está previsto desde hace tres años, el reloj de sol en el jardín con su leyenda “Solo marco las horas apacibles”, un día como hoy no existiría, porque lleva todas las trazas de ser un día sin horas y vacío.

A MEDIDA que pasan los años, las cabalgatas de Reyes se van transformando. R. decididamente ya no cree en ellos y G. está tan pendiente de R., que se olvida incluso de lo que a él pueda ilusionarle…a partir de ahora todo se alejará más dulcemente hacia ese lugar en el que la felicidad es otra más de las convenciones sociales.

A la clase más corriente de melones, con la corteza con manchas verdes y amarillos sucios, se les llama aquí “de piel de rana”. Esa es la mirada creadora del pueblo, de la que brota, de la que “salta” sin esfuerzo una greguería, una imagen, un símbolo.

La memoria tiene siempre el membrete de las cosas insignificantes, que importan poco al mundo…con cañamones y altramuces la memoria vive cien años.

…las casas, a diferencia de las personas, nunca quedan huérfanas, sino viudas.

Suenan a lo lejos las esquilas del rebaño como se oyen en los poemas agropecuarios que ponen tan nerviosos a los críticos de la literatura del día.

Cuando no quede en España nada de la España de Cervantes, quedarán los nombres de los pueblos.

ANTES de salir el sol nos levantamos para eso, para ver salir el sol.

ESTA mañana me advirtió el lagarero que no pisara las matas de pepino del huerto. Son unas matas bajas, que extienden largos brazos pegados al suelo. Si se pisan, los pepinos amargan…Es decir, que el pepino es, de todas las cucurbitáceas, y pese a su aspecto ridículo, la más humana.

Alguna vez la gente me dice: “Todo eso que sacas en tus poemas, en tus libros, es una antigualla, eso ya no tiene que ver con este tiempo de ahora”. Para algunos se conoce que el que no habla de los tubos de escape de las motos, ni de semáforos o de taxis nocturnos es un ser anticuado, pasado de moda.

Las historias que suceden una vez es porque ya han sucedido y seguirán sucediendo. Ese es el principio de la literatura, que está hecha no tanto de casos excepcionales, sino ordinarios y repetidos.

Subimos a un monte al que hace setenta años bautizaron como el Gurugú seguramente algunos quintos de los de África. En muchos pueblos hay un Gurugú como éste, el monte más alto del lugar.

Es imposible hacer sentir la naturaleza a quien no vive dentro de ella. Sólo aquí, o desde aquí, aunque sea a cientos de kilómetros de distancia de este lugar, tiene sentido decir hierba fresca, pino, monte, nube.

¿Qué es esta tristeza que gira y gira?

Notas:
La edición, selección y epílogo de este Capricho extremeño, confeccionado con los seis primeros “Salones” de pasos perdidos, son de Miguel Ángel Lama, Fernando T. Pérez y Julián Rodríguez
.

jueves, 26 de marzo de 2009

Jules Renard: Diario (1887-1910)

Como trozos de espejo roto. Así es su escritura. O adoquines, ladrillos. Renard, nacido en una familia de campesinos (De la mano en el arado a la mano en la pluma) y con el pelo color peligro (zanahoria), hace su propia apuesta literaria: un realismo tan sobrio que sus obras terminan haciéndose fragmentarias.
Sus frases logran el efecto poético por condensación y disociación de ideas. Un método del surrealismo que Reverdy y Breton teorizan más tarde y Gómez de la Serna usa en algunas greguerías. Su estilo busca contar no toda la verdad, pero únicamente la verdad. Sus diarios son lo más importante de todo lo que escribe. Aquí tienes algunos ejemplos.

1887.
27 de diciembre. El trabajo piensa, la pereza sueña.
1889.
25 de julio. La literatura: no puedo darte lecciones. Puedo decirte qué libros he releído, y qué escritores me han gustado.
28 de julio…quien lee demasiado no retiene nada. Elige a tu hombre. Relee, reléele para asimilarlo, digerirlo. Comprender es igualar.
1890.
28 de enero. Los burgueses son los demás.
4 de septiembre. Los platos desportillados duran más que los intactos.
1892.
1 de abril. Renunciar absolutamente a las frases largas que más que leerse, se adivinan.
1894.
7 de julio. ¡Que la mano que escribe ignore siempre el ojo que lee!
17 de octubre. Llamo clásicos a los que no aún no hacían de la literatura un oficio.
1895.
1 de enero. Tengo que repetirme que la literatura es un deporte, que todo depende del método, hoy llamado entrenamiento. No se corre ningún peligro de superar los propios límites.
13 de abril. Escribir es una forma de hablar sin que te interrumpan.
1896.
3 de noviembre. Versos, versos, y ni una línea de poesía.
28 de diciembre. El paraíso no está en la tierra. Pero hay fragmentos. En la tierra hay un paraíso roto.
1897.
28 de enero. Entérate de que no habrás progresado realmente hasta que hayas perdido el deseo de demostrar que tienes talento.
1898.
15 de agosto. La forma no puede ir por un lado y el fondo por otro. Un mal estilo es un pensamiento imperfecto.
19 de noviembre. Dios no cree en nuestro Dios.
1901.
11 de Marzo.Trata de no aceptar nada de manos que no te gustaría estrechar si no te ofreciesen nada.
1902.
15 de abril. El pájaro enjaulado no sabe que no sabe volar.
3 de septiembre. En cuanto una verdad pasa de las cinco líneas, es novela.
31 de diciembre. Año: una rebanada cortada al tiempo, y el tiempo sigue entero.
1903.
16 de mayo. La frase tiene que ser tan clara que dé placer a la primera, y que, sin embargo, se le relea a causa del placer que ha dado.
1904.
21 de enero. El ciempiés solo tiene…veinte patas.
24 de ooctubre. El feminismo es no contar con el príncipe azul.
1905.
9 de enero. Ser socialista por la razón no cuesta nada, pero el sentimiento arruina. El socialista por la razón puede tener todos los defectos del rico; el socialista por sentimiento debe tener todas las virtudes del pobre.
15 de marzo. Un moderado es un señor que se interesa moderadamente por el bien de los demás.
Julio. Si temes la soledad, no trates de ser justo.
1908.
11 de noviembre. Un escritor solo tiene que ser escritor. Lo demás es literatura.


Notas:
La fotografía es de
J.R.
La edición, traducción y prologo son de Josep Massot e Ignacio Vidal-Foch.

lunes, 16 de febrero de 2009

Roger Wolfe: ¡Que te follen Nostradamus!



Guarda. En 1999 vivía –o, mejor dicho, trabajaba- en una ciudad muy alta de Portugal. Esa circunstancia no me obligó a alquilar el piso más alto de la ciudad, sumando metros, pero así fue. Mi trabajo duró año y medio y dos inviernos en los que el aire no me dejó apenas dormir, siempre ululando tras la ventana del cuarto. Solo tenía dos opciones: cambiarme de casa o intentar adaptarme. Perezoso para todo lo que es burocracia, lo dejé correr.
Hasta que una noche de enero, muy tarde, y cansado de intentar dormir en vano con los oídos bajo la almohada, quise solucionarlo. Me levanté, subí la persiana y miré hacia la noche. No vi la luna, pero entraba su resplandor. Los árboles pequeños y quietos abajo, sus sombras móviles bajo las luces de las farolas que se mecían más altas. Cogí un periódico y lo apreté con la portada hacia el vidrio de la ventana corredera. 1999 en un titular muy grande, porque era regional y, a falta de mejores noticias, anunciaba el último año del milenio. Luego, lo empujé hacia un lado para tapar la ranura y cerrar la vía al viento y sus ruidos. Satisfecho y confiado, me volví a meter bajo una sábana arrugada y tres mantas azules y cortas como toallas de baño. Esperé, leyendo bajo el flexo, los resultados. Pero no fueron los resultados los que aparecieron, sino, rebotados contra las costillas, los golpes de mi corazón. El periódico se había girado por la típica doblez horizontal que lo partía en dos; el año 1999, transformado en una flecha que apuntaba hacia el suelo y, a su izquierda, 666, el número del demonio. Esa noche, no pegué ojo, imaginando que solo 30 centímetros de forjado separaban las patas de mi cama del tridente de satanás: TOC, TOC.
El título con que bautizó el diario Roger Wolfe, y el año que cubre, me han recordado esa anécdota, esos miedos irracionales que, a veces, me sorprenden. Luego los olvido, pero durante unos días no hay viento que se los lleve.

Historia de dos ciudades. En Asturias tenemos la ventaja de tener dos ciudades de tamaño medio en la misma provincia, a veinte minutos la una de la otra, y completamente distintas. Es algo más, yo creo, que cambiar de barrio en una gran ciudad.
Bukowski es una de mis mayores influencias, supongo, ya que hablamos de ello…Además…Hemingway…Y Céline…Y Hubert Selby…Thompson, Goodis, Cain, Chandler. Y Hammet.
Drogas. Llevo tan sólo tres días con este nuevo género del diario y ya estoy enganchado.
Vendimia...a principios de los 80, cuando estuve danzando por Nîmes con la mochila, se supone que en busca de trabajo en la vendimia. No encontré trabajo en la vendimia, pero cogí unas cuantas borracheras de antología.
1999. Por lo visto el Nostradamus vaticinó que allá por el mes de junio o julio de este año se va a acabar el mundo. Muy bien. Aquí estaremos, esperando. En cualquier caso, y por si las moscas, yo voy a seguir con esto. Si llegamos a fin de año sin que pase nada, lo podría titular “Que te follen, Nostradamus”.
Barullo. Coges el tren…hilo musical, y la vocecita esa de la azafata estreñida comunicándote la próxima parada. No sé por qué, pero cada vez están más empeñados en no dejarnos solos con nuestros pensamientos. Es el barullo continuo.
Silencio. Cuando sale algo bueno sobre ti…el silencio a tu alrededor es tan espeso que podrías contarlo con una cuchara de madera.
David González ha aprendido mucho, se ha ido haciendo mejor escritor. O mejor dicho: se ha ido haciendo escritor.
Enfermedad. Llevo la mayor parte del día traduciendo textos médicos sobre reparaciones de desgarros de menisco.
Madrid. En una ciudad como Madrid, todo se dispara. Los gastos, el tiempo perdido, los agobios, el estrés.
José Ángel Mañas, al que nunca podré agradecer su generosidad lo suficiente, nos ofreció su piso,…, como centro de operaciones hasta que encontráramos algo definitivo.
Mirada. Lo que tiene que ser tuyo es la mirada…Si tu alma está en lo que escribes, se nota. Salta. Atrapa. Golpea, reduce, trasforma y –con un poco de suerte- humaniza al lector.
Garbanzos. (Porque yo, no sé si lo he dicho, me gano los garbanzos como traductor e intérprete).
Balas…y poemas “bala” de Leopoldo María Panero y Ramón Irigoyen (“un poema, si no es una pedrada, y en la sien, es un fiambre de palabras muertas…”).
Vías de Bilbao. La calle San Francisco estaba llena de yonquis e inmigrantes africanos. Nos habíamos parado en un puente que cruzaba las vías…en inglés todavía se dice de alguien que “ha nacido en el lado equivocado de las vías”. Cuando se ponían las vías del tren, en el siglo pasado, los humos y la porquería, y los ruidos, y la mierda, siempre iban a parar al peor lado de la ciudad, que quedaba delimitado por las vías del tren. Desde entonces existe esa expresión.
Habichuelas. David González,…tras diagnosticarle una diabetes galopante…ha perdido un buen montón de kilos…le han dicho…que debe llevar una vida los más ordenada posible…toda esta rutina está reñida con su trabajo a turnos en la fábrica donde se gana las habichuelas. –Yo ahora, con esto de la diabetes, lo que voy a hacer es aprovechar para escribir sobre ella.
Manuel Vilas, por cierto, también estuvo presente en la Feria del libro de Zaragoza, con una recopilación de artículos titulada La región intermedia…Ese libro, dicho sea de paso, contiene piezas realmente antológicas…Yo creo que Manolo es una especie de Larra.
Relaciones. Nunca sé qué hacer en esos casos. Ni en estos casos ni en ninguno. Soy un puto desastre para las relaciones humanas.
Agosto. Hay un determinado momento –normalmente sucede a mediados de agosto- en que le ocurre algo a la luz, y a la sombra.
Madrid. Desde mi ventana veo los enormes arcos metálicos de la glorieta de las Reales Academias.
Larra. Llevamos semanas enteras esperando. Casi se me había olvidado que seguimos viviendo en el país del viejo Larra.
Más Madrid. La ciudad crece sin parar…En Inglaterra solían tener…lo que llamaban el…cinturón verde, que era una línea imaginaria…a partir de la cual estaba prohibido cualquier tipo de desarrollo urbanístico…Un cartel del Ayuntamiento…se hablaba de un aparente “Plan Urbanístico 2000”. Debajo, se afirmaba con orgullo: “Más Madrid”.
Hot and cold. Por lo demás, aquí estoy, debatiéndome como un yoyo en manos de un loco.
Hot and cold, que dicen en inglés.
Literatura. Las vidas de los hombres son historias que van pasando de padres a hijos. La literatura tiene que ver también con todo eso; la literatura es todo eso.
Mono. El tiempo pasa volando. Y siempre que digo eso –el tiempo vuela, el tiempo pasa volando- me acuerdo de una frase que soltaba, cada vez que alguien hacía ese comentario, un viejo…en mi pueblo natal, en Inglaterra, a principios de los años ochenta: “El tiempo vuela…dijo el mono, esquivando el despertador”.
Servidumbre humana…un novelón de Sommerset Maugham. “Nada hay tan degradante como la constante ansiedad sobre cómo va uno a procurarse el sustento. No siento más que desprecio por los que desdeñan el dinero. Son unos hipócritas o unos estúpidos. El dinero es como un sexto sentido sin el cual no se puede hacer uso de los otros cinco.”
Harkaitz Cano…incluye una cita mía, encabezando una de las secciones en las se divide el libro…”Cuando la gente dice “perdono pero no olvido”, ¿qué esta diciendo” Que no perdona”.
El sol. Los pájaros cantan. La luna se estrelló hace horas. Creo que ha llegado la hora de irse a la cama de una puñetera vez.