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martes, 1 de enero de 2019

Gentrificación de los rebaños




     Después de atender durante unos minutos, reconocí que la maldita profesora creía que éramos demasiado bobos y carentes de imaginación como para llegar “a hacer algo con nuestras vidas”. Nos pinchaba, instándonos a alzarnos por encima de nosotros mismos. Éramos demasiado tontos como para querer salir de aquel lugar de sucios trabajos sin futuro y costumbres provincianas de mente estrecha. No había nada allí para nosotros, debíamos abrir los ojos y verlo. A su juicio, dejar pronto la escuela para ponerse a trabajar con las ovejas era más o menos lo mismo que ser idiota.




     La idea de que tanto nosotros como nuestros padres y madres podíamos ser gente inteligente, trabajadora y orgullosa que se dedicaba a algo que merecía la pena, algo que podía ser incluso admirable, se le escapaba. Para una mujer que creía que el éxito se demostraba a través de la educación, la ambición, el afán de aventura y la ostentación de los logros profesionales, nosotros debíamos de constituir un grupo bastante pobre. No recuerdo que nadie mencionara alguna vez la palabra universidad en aquella escuela; de todas formas nadie quería ir: quienes se marchaban dejaban de pertenecer a aquel lugar, cambiaban y nunca podían regresar del todo, eso lo teníamos bien claro. 




     La escolarización era una "salida", pero ninguno queríamos tomarla, ya habíamos elegido. Más tarde llegaría entender que las comunidades industriales modernas están obsesionadas con la importancia de "ir a alguna parte" y de "hacer algo en la vida". Lo que queda ahí implícito es una idea que he llegado a aborrecer: que permanecer en la comunidad local y desarrollar un trabajo físico no tiene mucho valor.   

James Rebanks - La vida del pastor.

Traducción de María Serrano y fotografías de Carlos Cánovas.

domingo, 13 de octubre de 2013

Recuperación



...nunca nos dicen nada definitivo. Ni siquiera algo aproximado.

Ray Loriga - Lo peor de todo

Nota: La fotografía es de Chris Killip.

sábado, 19 de mayo de 2012

Venta ambulante


Las cifras del mercado del fútbol indican que unos veinte mil futbolistas africanos quedaron perdidos y sin papeles en Europa cuando los clubes que los trajeron clausuraron sus contratos. Por ello, la FIFA prohíbe las transferencias internacionales de menores de dieciocho años, salvo tres excepciones: si los padres del jugador…camban de domicilio al país donde su hijo va a jugar al fútbol, si la transferencia se efectúa dentro de la Unión Europea o el Espacio Económico Europeo, o si el domicilio del jugador en el país vecino se encuentra a una distancia máxima de cien kilómetros del club que lo recibe.

Leonardo FaccioMessi

La fotografía es de Salvi Danés.

sábado, 10 de marzo de 2012

Quien hizo la ley...


Nuestra responsabilidad no es como especie, sino como personas. Nuestro fin no es perpetuarnos, sino ser libres...No estamos aquí para procrear, sino que la procreación es una manifestación de nuestra libertad...Es decir: puesto que parece que la humanidad va a seguir, tenemos una responsabilidad hacia ella, lo que no es lo mismo que decir que tengamos la responsabilidad de que siga.

Ismael Grasa - La flecha en el aire

La fotografía es de Alexandros Demetriades

domingo, 4 de septiembre de 2011

Obras públicas



…la gente supo que los pueblos seguían sin luz eléctrica, y que los caminos y carreteras de montaña no atravesaban tales montañas y terminaban en ninguna parte…Las preguntas que implícitamente hacíamos eran obvias: ¿Cómo una España que en los años treinta era tan rica como Italia, había perdido la noticia de su pobreza interior? ¿Cómo tantos años después todo seguía igual?
Antonio Ferres - Memorias de un hombre perdido
La fotografía es de Rafael Trapiello.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Carver

Mi hermano me habla de un fotógrafo que le gusta. Después, me pregunta un amigo que cuándo voy a postear algo de Carver. De la poesía de Carver, quiere decir. El día de mi cumpleaños, le digo. Hoy, ahora.
Coincidimos en gustos lectores y, tanto él como yo, preferimos su poesía a los relatos. De alguna manera, porque no es tan obligatoria su lectura. No solo por eso. Es algo sincero, es algo difícil de explicar, algo que nos parece evidente desde hace tiempo, sin estar convencidos de que pueda parecer así a muchos lectores. Su poesía, sus versos mezclados con los de Chéjov y con otros que no son los de Chéjov, o que son los suyos con diferente nombre. Se podrían intercambiar sin notarse grandes diferencias. Y, ¿qué poesía, de entre tantas, escoger?
Aquí, entra en escena la trilogía de Julián Rodríguez. Ya se sabe: Lo improbable, La sombra y la penumbra y Ninguna necesidad. Tres obras que unió después de haber eliminado veintiséis frases. Tengo la manía de establecer relaciones: Y esa trilogía, desde antes de serlo, empieza con curvas y termina de la misma manera: girando el volante.

Primera página de Lo improbable:

El poema se titulaba “Miedo”…
Conducía despacio…Su ánimo hacia él cambiaba como las curvas de la carretera: vacío, unas; compasión, otras.

Última página de Ninguna necesidad:

Luego pensó: Es el miedo (¿tan sólo el miedo a volver’).
Conducía despacio. Al principio muy despacio, para no dejar de ver la gasolinera, niños, humo que se alzaba ya gris.
Una curva y todo desapareció (curva suave, digna de aquella autopista).
Aceleró.


Estaba claro que Miedo tenía que ser un poema, el poema de inicio de la trilogía; Ninguna necesidad, el otro. Éste de Un sendero nuevo a la cascada, y de diferente traducción al primero, que también aparece en Todos nosotros.


Miedo

Miedo a ver un coche de la policía acercarse a mi puerta.
Miedo a dormirme por la noche.
Miedo a no dormirme.
Miedo al pasado resucitando.
Miedo al presente echando a volar.
Miedo al teléfono que suena en la quietud de la noche.
Miedo a las tormentas eléctricas.
¡Miedo a la limpiadora que tiene una mancha en la mejilla!
Miedo a los perros que me han dicho que no muerden.
Miedo a la ansiedad.
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.
Miedo a quedarme sin dinero.
Miedo a tener demasiado, aunque la gente no creerá esto.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo a llegar tarde y miedo a llegar antes que nadie.
Miedo a la letra de mis hijos en los sobres.
Miedo a que mueran antes que yo y me sienta culpable.
Miedo a tener que vivir con mi madre cuando ella sea vieja,
Y yo también.
Miedo a la confusión.
Miedo a que este día acaba con una nota infeliz.
Miedo a llegar y encontrarme con que te has ido.
Miedo a no amar y miedo a no amar lo suficiente.
Miedo de que lo que yo amo resulte letal para los que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo a vivir demasiado.
Miedo a la muerte.
Ya he dicho eso.

Ninguna necesidad

Veo un sitio libre en la mesa.
¿Para quién? ¿Quién falta? ¿A quién le estoy tomando el pelo?
El barco espera. Ninguna necesidad de remos
o de viento. He dejado la llave
en el mismo sitio. Ya sabes dónde.
Recuérdame, y todo lo que hicimos juntos.
Ahora estréchame con fuerza. Eso es. Bésame
en la boca. Ahí. Ahora
deja que me vaya, querida. Déjame ir.
Ya no nos volveremos a ver en esta vida,
Así que dame un beso de despedida. Aquí. Vuélveme a besar.
Otra vez. Ahí. Ya es suficiente.
Ahora, querida, deja que me vaya.
Es hora de ponerme en camino.

Nota: La fotografía es de Todd Hido