Mostrando entradas con la etiqueta La Fábrica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Fábrica. Mostrar todas las entradas

martes, 30 de septiembre de 2014

P. P. P. 1





No es bello lo que es bello, es bello lo que gusta

Pier Paolo PasoliniLarga carretera de arena


La traducción es de Olvido García Valdés; la fotografía, de Amy Stein 

viernes, 19 de febrero de 2010

José Manuel Navia: Gonzalo Juanes


En Liturgia de los ahogados, un libro de Gonzalo Calzedo Juanes, se puede leer la siguiente dedicatoria: “A mi tío Gonzalo, cuyas fotografías también cuentan historias”.
No escribiría esto si no fuera porque hace unos días caí en la cuenta de que ese fotógrafo/pariente era Gonzalo Juanes, un hombre al que La Fábrica le dedica uno de sus libritos grises, y cuyas fotografías de colores me habían hecho sospechar que se trataba de alguien más joven.
Y no, no era tan joven. Había nacido en 1923, estudiado perito industrial y, por las normas de acceso para formar parte del Instituto Nacional de la Soldadura, tenía que estar preparado para revelar fotos. Lo de revelar mentiras no se contemplaba en las bases. Así las cosas, solo una vez conseguido el puesto, lo aprendió; en blanco y negro, y por las noches. El caso se repitió después con las de color, gracias a una película de Kodac. Eran principios de los sesenta.
Influenciado por Walker Evans y otros fotógrafos de la F.S.A. americana, Gonzalo Juanes formó parte del grupo Afal, y siempre estuvo un tanto aislado del mundo del arte por vivir lejos de una ciudad más importante que Gijón.
A día de hoy se pueden ver unas cuantas fotografías suyas en la Web. Aquí fue donde me fijé en él. En cuanto a las del libro, hay una de 1975, donde aparece Franco dentro de su ataúd y un televisor, que tiene algo de performance involuntaria, difunta.
Pero, aparte de fotografías, en el libro hay un párrafo que he querido copiar. Dice: “coge la cámara y sal a la calle a fotografiar lo que te dé la gana, pero no te empeñes en hacer arte…Ahora estamos ante un nuevo pictorialismo que me parece inadmisible.”
Supongo que en sus primeros tiempos, Calzedo Juanes también se dejaba aconsejar por él. Y aunque me parece que hacer fotografías no tiene mucho que ver con escribir cuentos, sí creo que los cuentistas que más me gustan son los que menos se empeñan en hacer arte.

sábado, 9 de mayo de 2009

Juantxu Rodríguez


A Patrick Soubel, un fotógrafo francés herido por la misma ametralladora y el mismo soldado que mató a Juantxu Rodríguez en Panamá, le pasaron la factura del coste de la operación, balas incluidas, una vez recuperado.
Alguien pensará, como lo piensa Carlos de Andrés, que la guerra es un negocio perfecto. Y la paz.
Pero yo me hice con el libro, no pensando en una muerte mediática (convertida en mediática por otros), sino en lo contrario: en las fotos que sin pretender cambiar el mundo intentan mostrar lo que sí podríamos cambiar el resto.
Fotografías a los parados, a los mendigos, a los yonkis chutándose junto a la vía, fotografías a los maketos, fotografías a los trabajadores y a los marginados de Portugalete, de Zorroza, de Baracaldo, de Sestao, de Santurce. Al fin y al cabo, Juantxu Rodríguez (1957, Casillas de Coria, Cáceres) era también emigrante en la ría de Bilbao. Luego marchó a Madrid: fotografías a boxeadores como Poli Díaz, a mendigos, al ocio juvenil en la Casa de Campo o Lavapies, a manifestantes, a travestis.
Aunque también fotografío personalidades. Personalidades en la U. I. Menéndez Pelayo de Santander, la personalidad del agonizante Salvador Dalí. Pero fue a Nueva York, y lo mismo: negros, Harlem y metro. Y, después, Panamá. Fin.
Y el epílogo: condecoraciones, el reconocimiento: En El Retiro, el Ayuntamiento de Madrid colocó un cubo de hormigón de 40 x 40 x 40 cm. A Carlos de Andrés le parece pequeño o, mejor dicho, poca cosa para lo que merecía. Yo he echado cuentas: 160 kilos. Mucho más de lo que un trabajador de los que aparecen en sus imágenes podría haber levantado sin ayuda.

El texto que acompaña al libro es de Carlos de Andrés.
El copiright de las fotografías es de Antonia Moreno Martín.
La traducción inglesa del texto que aparece en el libro es de Herrán Combs.

martes, 7 de abril de 2009

Bernard Plossu habla con Juan Manuel Bonet


Campos de Níjar. Este libro “de viajes” tiene fragmentos que se aproximan a Bernard Plossu: Fotografías (de Vicente Aranda), el paisaje desértico de Almería -que Plossu fotografió (y vivió)- y un francés (quién sabe si también de Vietnam del Sur) que aparece en medio del libro, buscando agua para su compañera.


Desértico. A mi padre le gustaban los paisajes secos y la fotografía, y me compró una cámara Brownie-Flash. Todo comienza con ese viaje, el de un joven de París que llega al Sahara.

Literatura. La montaña análoga era uno de los libros de culto de los beatniks americanos…
Para mí, Kerouac fue una confirmación, no una revelación. La verdadera revelación fueron las canciones de Bob Dylan.
El libro que más me impresionó fue
Aullido de Allen Ginsberg…el…escritor que inicia el cambio es Malcolm Lowry…

Amateur...la fortuna de trabajar como fotógrafo profesional me ha dado experiencia suficiente para saber que la fotografía es un trabajo, no un arte. Me dan miedo los jóvenes de ahora que quieren ser artistas inmediatamente.

Reiniciaciones…lo que vuelve a trastocarlo todo es que en 1975…me di cuenta de que para captar Níger…hay que olvidarse de trucos. Vuelvo a un objetivo de 50 mm, como años antes en México…Decidí dejar de hacer fotos resultonas…para mostrar algo…como el desierto –tan grande- no debía reproducir fotos de gran tamaño. En miniatura la idea de espacio se capta mucho mejor, porque hay condensación de la luz.

Oasis. No hay que hacer romanticismo sobre el desierto: es un lugar muy árido…¿Por qué me fui a vivir al Cabo de Gata? Porque es el desierto de Europa.

Un principio. Me incomodan los fotógrafos que intentan conseguir una estética aparentemente poética, enmarcando las fotos en bordes negros irregulares, de aspecto descuidado, como si fueran márgenes de Polaroids…Algunos fotógrafos de moda lo hacen, es moda que quiere parecer arte.

Un intermedio. Para mí la clave de la fotografía moderna es lo que Butor llama “los paisajes intermedios”, que se ven fugazmente desde la ventanilla del tren y en un segundo han desaparecido.

Una máxima. Para hacer fotos hay que…lograr la máxima concentración…y al mismo tiempo tener una disposición muy delirante…La fotografía está hecha de esos dos momentos. Se combinan y crean…

Una definición. Alguien ha dicho que soy un fotógrafo Nouvelle Vague y estoy de acuerdo.

Una foto. Una foto mía tras 35 años de trabajo vale 800 euros, que me parece muchísimo, pero la de un joven de 20 años menos que hace imágenes en color de gran formato vale uno o dos “ceros” más…Estoy perdido con respecto a lo que está sucediendo Y prefiero estar perdido a participar en ello.

Un fotógrafo…me siento mejor como un fotógrafo de “instantes no decisivos”.


Escuela…muchos años después (de Cahiers du Cinéma y la Nouvelle Vague) me topo con la llamada Escuela fotográfica de Nueva York, con maestros como Robert Frank o Saul Leiter…anteriormente…a un pintor y fotógrafo del que pocos hablan, Ben Shahn…sus fotos fueron las primeras que rompieron la horizontalidad. Walker Evans y él eran amigos…Todo esto apareció 20 años antes que el trabajo de los fotógrafos modernos…Pienso en Héctor García y Nacho López en México, Carlos Pérez Siquier en Almería, todos los…del grupo Afal y Sergio Larrain…en Chile…Boubat…Izis…Lisette Model…la maestra de Diane Arbus.

Po de Po. Polonia es como Portugal…Son dos países que se habían quedado congelados en los años 50, y quizás conserven visible un pasado que en otros sitios ya no se note tanto.

Libros…Uno de los libros más poderosos de la historia de la fotografía es Les Allemands…, de René Burri. The americans, de Robert Frank, es magistral, pero…Burri ha hecho el mismo trabajo sobre un país que no le fascine a nadie.

Cámaras. Las (fotos) hechas con una Agfamatic, la cámara de juguete que hace fotos cuadradas…me gusta(n) porque es más rápida que tu ojo y que tu pensamiento

Lista de fotógrafos amados: Sudek-Heinrich Zille-Lewis Hine-Frederick I. Monsen-Bill Brandt-Edmond Bernus-Robert Frank-Jean Marquis-Wojciech Prazmowski-Álvarez Bravo-Max Pam-Françoise Núñez-Luis Baylón-Diane Arbus


Nota: La fotografía es de Bernard Plossu.

martes, 3 de febrero de 2009

Alberto García-Alix habla con Mireia Sentís y José Luis Gallero

Si las fotografías fueran penaltis, no le importaría fallarlos. Busca las sensaciones. Sus sensaciones, el trance. Que la imagen vibre, aunque desenfocada. Le vale con pegar a la pelota y tener el empeine caliente. Lo peor es el punterazo que entra, lo mejor las motos. Es miope. Tiene dos palabras tatuadas en los dedos de las manos, TODO y NADA en los izquierdos, la idea –además- de que cuando todo va mal se debe ir al sastre. No necesita hablar de las drogas, pero le humilla tener que esconderse.

Le gustan Walker Evans y Diane Arbus. Poco la crítica fotográfica. Arbus va a los campos de nudistas, a bailes de minusválidos, se hace amiga de los enanos…Dice que mientras todos vivimos con el terror de que nos suceda un drama, ellos nacen en el drama, lo cual los convierte en aristócratas. Koudelka y McCullen, Lyons y Avedon antes que Doisneau, Cartier-Bresson o Jean-Loup Sieff; Centelles mejor que Capa.

Dice, también, que las fotos dan testimonio de cómo éramos, cómo vestíamos, cuál era nuestro entorno. Hacer retratos es, de alguna manera, coleccionar cadáveres. Y lo que es peor: la cara no es el espejo del alma. Por eso la asignatura pendiente del fotógrafo es aprender a pedir, ya sea una posición de los hombros o una manera de mirar.

El triunfo no lo entiende, el fracaso sí.

En la soledad del laboratorio, al mismo tiempo que revelas una foto…estás preguntándote quién eres, cómo has llegado hasta ahí. Ese monólogo interior es intrínseco a la fotografía.

Debe de ser parecido a tirar un penalti contra una grada callada y quieta.