viernes, 17 de abril de 2009

Fabián Casas


Boedo y Florida. Mientras espero un libro de cuentos -Los Lemmings y otros, de Fabián Casas-, consulto la introducción que para El juguete rabioso de Arlt escribió Rita Gnutzmann: La década de los 20 ve enfrentarse en la arena literaria de Buenos Aires a dos grupos literarios, “Florida” y “Boedo”. Toman sus nombres de sendas calles representativas: Florida, céntrica, lujosa y cosmopolita, y Boedo, calle de suburbio gris, orlada de boliches y cafetines. Álvaro Yunque, el escritor que más netamente se puede adscribir a Boedo, los define así:

Los de Boedo querían transformar el mundo y los de Florida se conformaban con transformar la literatura. Aquellos eran “revolucionarios”. Éstos vanguardistas” (La literatura social, 1941)

Jorge Carrión. En una entrevista para Culturas (La Vanguardia), Fabián Casas dice:
Boedo es el lugar donde yo nací; yo no tengo imaginación, escribo sobre lo que conozco…Y también La naturaleza es de derechas. La izquierda es un tumor y, como tal, es rechazada por la naturaleza. El peronismo es de derechas, por eso subsiste. Y en literatura te pongo dos ejemplos: Juan Gelman es un gran escritor de derechas, cuando es de izquierdas se vuelve pedagógico; y Orwell fue un gran escritor de izquierdas, lo consiguió, porque superó la pedagogía.

Tres poemas. Algunos de los que he conseguido en la red.

Hace algún tiempo

Hace algún tiempo
fuimos todas las películas de amor mundiales
todos los árboles del infierno.
Viajábamos en trenes que unían nuestros cuerpos
a la velocidad del deseo.


Como siempre, la lluvia caía en todas partes.

Hoy nos encontramos en la calle.
Ella estaba con su marido y su hijo;
éramos el gran anacronismo del amor,
la parte pendiente de un montaje absurdo.
Parece una ley: todo lo que se pudre forma una familia.


Doxa

No debería perturbarte
el ruido que hace tu viejo con la boca
cuando come. Ni la ordalía de bolsillo
en las horas pico; o tu scrum privado
contra los malos pensamientos.

No deberían perturbarte
los novios que acumulan en las piezas paternas
sus artefactos domésticos;
ni las mujeres en las peluquerías,
con sus gorras de goma,
cuando palma la tarde...

Alguien talla, desde que naciste,
un ostracón con tu nombre.
No debería perturbarte.


Sin llaves y a oscuras

Era uno de esos días en que todo sale bien.
Había limpiado la casa y escrito
dos o tres poemas que me gustaban.
No pedía más.

Entonces salí al pasillo para tirar la basura
y detrás de mí, por una correntada,
la puerta se cerró.
Quedé sin llaves y a oscuras
sintiendo las voces de mis vecinos
a través de sus puertas.
Es transitorio, me dije;
pero así también podría ser la muerte:
un pasillo oscuro,
una puerta cerrada con la llave adentro
la basura en la mano.

Nota: la foto tiene Copyright de Timo Berger.

miércoles, 15 de abril de 2009

Joe Brainard: Me acuerdo

KITSCH. Di de qué te acuerdas y te dirán quién fuiste, quién eres, quién serás.

Me acuerdo de cuando, en el instituto, si vestías de verde y amarillo los jueves significaba que eras gay.

Me acuerdo del día que dispararon a John Kennedy.

Me acuerdo de la profesora de bridge de mis padres…Presumía de no tener que llevar cerillas. Encendía un cigarro con la colilla de otro.

Me acuerdo de haber pensado en arrancar la página 48 de todos los libros que leyese en la biblioteca pública de Boston…

Me acuerdo de cuando las niñas se ponían las rebecas del revés.

Me acuerdo de un día en clase de gimnasia en que no pude decir “presente” cuando dijeron mi nombre al pasar lista. Algunas veces tartamudeaba tanto que las palabras no llegaban a salirme de la boca. Tuve que darle varias vueltas al campo.

Me acuerdo de cuando me llamaron a filas y tuve que ir al centro a hacerme un reconocimiento psíquico…El médico me preguntó si era gay y le respondía que sí.

Me acuerdo de cuando vendía sangre cada tres meses en la Segunda Avenida.

Me acuerdo de que siempre perdía un solo guante.

Me acuerdo de lo mucho que intenté que me gustase Van Gogh. Y de lo mucho que acabó gustándome. Y de lo mucho que, ahora, me revienta.

Me acuerdo de haber leído las cartas de Van Gogh a Theo.

Me acuerdo de cuando los negros tenían que sentarse en la parte de atrás del autobús.

Me acuerdo de evitar mirar a los lisiados.

Me acuerdo de desear haber sabido antes lo que sé ahora.

Me acuerdo de que me preguntaba por qué, si Jesús podía curar a los enfermeros, no curaba a todos los enfermos.

Me acuerdo de esa pequeña sacudida que das justo antes de quedarte dormido. Como cayéndote.

Me acuerdo de preguntarme si mi hermano mayor también era gay.

Me acuerdo de cuando los negros empezaron a mudarse a barrios de blancos. De cómo todo el mundo se echaba a temblar si un negro se mudaba a su vecindario porque el valor de las propiedades bajaba.

Me acuerdo de seguir mi dirección en el remite de las cartas hasta incluir “La Tierra” y “El Universo”.

Me acuerdo de los aparatos (en los dientes) y de cómo, en el instituto, se consideraban hasta cierto punto un símbolo de estatus.

Me acuerdo del olor a tabaco del aliento de mi padre.

Me acuerdo de haber pensado en lo bochornoso que tenía que ser apellidarse Hitler.

Me acuerdo de que George Whasington tenía los dientes de madera.

Me acuerdo de asegurarme de no dejar el meñique tieso.

Me acuerdo de que no podía entender cómo la gente muy fea o deforme podía soportarlo.

Me acuerdo de las “carne y hueso” cuando alguien te preguntaba la hora y no tenías reloj.

Me acuerdo de ponerme mi mejor ropa para ir a comprar ropa nueva.

Me acuerdo del día de la Madre y de llevar una rosa roja en la solapa cuando iba a la iglesia. (Te ponías una rosa blanca si tu madre estaba muerta. Y una rosa amarilla si tenías madrastra.)

…me acuerdo más de la nieve que de ver nevar.

Me acuerdo del escándalo que se armó con El guardián entre el centeno.

Me acuerdo de sentir pena por la gente negra, pero no porque pensara que estaban discriminados, sino porque pensaba que eran feos.

Me acuerdo de la lavadora y la aspiradora funcionando a la vez.

Me acuerdo de que sabía lo que significaba “caramelo” mucho antes de saber cómo se escribía.

Me acuerdo de cuando hablaban de mí como si yo no estuviese presente.

Me acuerdo de los diagramas de los análisis sintácticos. Y de las fichas de cálculo, más que del cálculo en sí.

Me acuerdo de que en nuestra parroquia se decía que, cuando en la Biblia ponía “vino”, en realidad quería decir “mosto”. Así que en la comunión tomábamos mosto.

Nota: la traducción es de Julia Osuna Aguilar.

domingo, 12 de abril de 2009

Antonio Sáez Delgado: Corredores de fondo

Feito em Portugal. En otra Patria es un dietario donde Antonio Sáez Delgado hace un apunte de lo cotidiano, de su vida cotidiana: Compro el pan, las frutas, el café y las verduras en Portugal. La leche, los frutos secos y los caramelos en España. Uno se imagina haciendo con placer aquello que antes se llamaba traficar: llevar de un lado a otro lo mejor de cada sitio.
He vuelto a recordar esta frase –casi de memoria- al ir pasando páginas de Corredores de Fondo, un libro fruto de su investigación durante cuatro años sobre las relaciones que existieron entre los escritores portugueses y españoles de las primeras décadas del siglo XX. ¿Por qué? Porque le ocurre, casi sin darse cuenta, que esos escritores -de 2ª división en muchos casos, ese gran bosque de árboles enanos, según Sáez Delgado- se le han ido convirtiendo en personajes, han tejido una red de relaciones, en su cabeza.
Dicho de otra manera –y contradiciendo el pensamiento extraído de En otra Patria-, la literatura del escritor y el investigador –incluso en su caso que vive entre Évora y Badajoz- forman parte del mismo origen: su vida.
En relación con esto último, me ha dado por pensar que sería bueno para los libros, que los escritores no se dedicaran exclusivamente a escribir, sino a vivir, a emplearse en otros trabajos y que desde estos trabajos “alimenticios” sacaran materia para sus libros. Así, los libros tendrían más vida y menos literatura, más verdad, menos vanguardia, más vida de provincia y menos de la vida provinciana de la ciudad.
Pero, sobre todo, digo esto porque me gustan especialmente los libros de los que escriben cansados.


Saudade…es un mal…que se padece…entre la memoria y el deseo, es decir, entre el pasado y el futuro. Porque también es posible sentir saudade por aquello que sabemos vamos a perder.

Pessoa…escribió que la literatura ibérica de su tiempo sufría de un provincianismo radical. Y añade:
extra-pertenecemos a Europa, somos una especie de adyacencia civilizada.

Trampas vanguardistas. Muchos no sabían –al contrario de Pessoa- de la trampa de ese tiempo de progreso que originó la literatura de vanguardia, que hizo avanzar artilugios y chismes mecánicos a un ritmo que no soportaron las imágenes y las metáforas de muchos de nuestros poetas más cosmopolitas, que hicieron saltar los muelles de las estrofas y los versos hasta arañarnos en los ojos.

Arte. Antonio Ferro fue editor de la revista Orpheu –la de Sá-Carneiro y Pessoa- con apenas veinte años…El Arte es la mentira de la Vida. La Vida es la mentira del Arte. La mentira es el Arte de la Vida.

Plumero. El escritor quiere escribir su mentira y escribe su verdad, dice Ramón (Gómez de la Serna).

Etimología. Otra lección de etimología: Portugal, tierra de puertos; Castilla, de castillos. Provincia, tierra conquistada.

Biología. Villalón (Fernando) vivió entre 1881 y 1930,…alimentó su mayor ilusión en conseguir una raza de toro de lidia con los ojos verdes…

La zanahoria…la tradición también es, al final, el único libro interminable.

Familia. Recojo unas cajas de la biblioteca de mi abuelo y no puedo dejar de pensar en los títulos de los libros que un día escribió con más pasión que talento:
Trofeos de raza, Breviario sentimental, Versos de ayer y de hoy. Libros construidos con melancolía y tiempo, que es otra manera de decir con pasado y con futuro…Fue Borges quien dijo que las cosas que le pasan a un hombre les pasan a todos los hombres. La frase me viene a menudo a la cabeza cuando entro en una librería de viejo. En una de ellas encontré, hace pocos días, un ejemplar de Trofeos de raza, el poemario que publicó mi abuelo en 1925.

Café au lait. En cualquier parte del mundo hay un hotel llamado París…en el Alentejo: en cualquier pueblecito o ciudad hay una pensión o un café llamado Central.

Omnisciencia. Mientras estalla la revolución bolchevique de 1917, se produce en Fátima la aparición de la Virgen a unos pastorcillos.

Resurrección. Unas líneas de las Memórias de Raul Brandão…Cada día que avanza, entiendo menos la vida. Con todo, hay horas, las horas perdidas –y sólo ésas- que querría tornar a vivirlas y a perderlas.

Por derecho. En 1949…Publicaciones Españolas sacaba a la luz el librito Franco y Portugal. Actos y discursos…Uno de los episodios más anecdóticos narrados…el acto en el que se le concede a Franco el doctorado Honoris Causa en Derecho por la Universidad de Coimbra…La Iglesia tiene sus santos y la universidad sus “honoris causa”.

Sin derecho. Baudelaire recibió el nacimiento de la fotografía como un sacrilegio contra el arte de la modernidad que el mismo propugnaba…En su planteamiento…habita uno de los principios más vivos del arte moderno: la fotografía reproduce exactamente la realidad, no crea una realidad nueva y autóctona…Baudelaire entronca con algunas sectas protestantes del fundamentalismo alemán de aquellos años, que condenaron el invento basándose en un texto del Libro del Éxodo: No te fabricarás escultura ni imagen alguna de lo que existe en la tierra.

Márgenes. No sé de quién sería el ejemplar del libro que hoy tengo en mis manos: no consigo descifrar su nombre…No sé de quién serían los comentarios anotados al margen de los poemas de Gomes Leal. Si sé que me han distraído tanto o más que los propios poemas. Palabras escritas para uno mismo al lado de palabras escritas para perdurar. Siempre, la literatura dentro de la literatura.

Un nombre. Walter Benjamin escribió que la traducción del lenguaje de las cosas al de los hombres no es sólo la traducción de los mudo a lo vocal, sino que es también las traducción de lo innombrable al nombre.

Nota: La fotografía es de Ana M.G. Flores.

martes, 7 de abril de 2009

Bernard Plossu habla con Juan Manuel Bonet


Campos de Níjar. Este libro “de viajes” tiene fragmentos que se aproximan a Bernard Plossu: Fotografías (de Vicente Aranda), el paisaje desértico de Almería -que Plossu fotografió (y vivió)- y un francés (quién sabe si también de Vietnam del Sur) que aparece en medio del libro, buscando agua para su compañera.


Desértico. A mi padre le gustaban los paisajes secos y la fotografía, y me compró una cámara Brownie-Flash. Todo comienza con ese viaje, el de un joven de París que llega al Sahara.

Literatura. La montaña análoga era uno de los libros de culto de los beatniks americanos…
Para mí, Kerouac fue una confirmación, no una revelación. La verdadera revelación fueron las canciones de Bob Dylan.
El libro que más me impresionó fue
Aullido de Allen Ginsberg…el…escritor que inicia el cambio es Malcolm Lowry…

Amateur...la fortuna de trabajar como fotógrafo profesional me ha dado experiencia suficiente para saber que la fotografía es un trabajo, no un arte. Me dan miedo los jóvenes de ahora que quieren ser artistas inmediatamente.

Reiniciaciones…lo que vuelve a trastocarlo todo es que en 1975…me di cuenta de que para captar Níger…hay que olvidarse de trucos. Vuelvo a un objetivo de 50 mm, como años antes en México…Decidí dejar de hacer fotos resultonas…para mostrar algo…como el desierto –tan grande- no debía reproducir fotos de gran tamaño. En miniatura la idea de espacio se capta mucho mejor, porque hay condensación de la luz.

Oasis. No hay que hacer romanticismo sobre el desierto: es un lugar muy árido…¿Por qué me fui a vivir al Cabo de Gata? Porque es el desierto de Europa.

Un principio. Me incomodan los fotógrafos que intentan conseguir una estética aparentemente poética, enmarcando las fotos en bordes negros irregulares, de aspecto descuidado, como si fueran márgenes de Polaroids…Algunos fotógrafos de moda lo hacen, es moda que quiere parecer arte.

Un intermedio. Para mí la clave de la fotografía moderna es lo que Butor llama “los paisajes intermedios”, que se ven fugazmente desde la ventanilla del tren y en un segundo han desaparecido.

Una máxima. Para hacer fotos hay que…lograr la máxima concentración…y al mismo tiempo tener una disposición muy delirante…La fotografía está hecha de esos dos momentos. Se combinan y crean…

Una definición. Alguien ha dicho que soy un fotógrafo Nouvelle Vague y estoy de acuerdo.

Una foto. Una foto mía tras 35 años de trabajo vale 800 euros, que me parece muchísimo, pero la de un joven de 20 años menos que hace imágenes en color de gran formato vale uno o dos “ceros” más…Estoy perdido con respecto a lo que está sucediendo Y prefiero estar perdido a participar en ello.

Un fotógrafo…me siento mejor como un fotógrafo de “instantes no decisivos”.


Escuela…muchos años después (de Cahiers du Cinéma y la Nouvelle Vague) me topo con la llamada Escuela fotográfica de Nueva York, con maestros como Robert Frank o Saul Leiter…anteriormente…a un pintor y fotógrafo del que pocos hablan, Ben Shahn…sus fotos fueron las primeras que rompieron la horizontalidad. Walker Evans y él eran amigos…Todo esto apareció 20 años antes que el trabajo de los fotógrafos modernos…Pienso en Héctor García y Nacho López en México, Carlos Pérez Siquier en Almería, todos los…del grupo Afal y Sergio Larrain…en Chile…Boubat…Izis…Lisette Model…la maestra de Diane Arbus.

Po de Po. Polonia es como Portugal…Son dos países que se habían quedado congelados en los años 50, y quizás conserven visible un pasado que en otros sitios ya no se note tanto.

Libros…Uno de los libros más poderosos de la historia de la fotografía es Les Allemands…, de René Burri. The americans, de Robert Frank, es magistral, pero…Burri ha hecho el mismo trabajo sobre un país que no le fascine a nadie.

Cámaras. Las (fotos) hechas con una Agfamatic, la cámara de juguete que hace fotos cuadradas…me gusta(n) porque es más rápida que tu ojo y que tu pensamiento

Lista de fotógrafos amados: Sudek-Heinrich Zille-Lewis Hine-Frederick I. Monsen-Bill Brandt-Edmond Bernus-Robert Frank-Jean Marquis-Wojciech Prazmowski-Álvarez Bravo-Max Pam-Françoise Núñez-Luis Baylón-Diane Arbus


Nota: La fotografía es de Bernard Plossu.

sábado, 4 de abril de 2009

Pablo García Casado: Las afueras

Casa de Campo. Un radio de 5º C separa la circunferencia de un centro con Palacio Real.


AMOR

una mujer metida siempre en la cocina
siempre con problemas siempre con la regla
la basura no te olvides de bajar al perro

una enfermedad que se cura con los años
una radio que empieza a perder las emisoras
un tren que realiza siempre el mismo recorrido

entre dos ciudades cada vez más alejadas

LA NAVAJA

las palabras son basura
armas gastadas por el uso inofensivas

como una navaja de papel de aluminio

HOME SWEET HOME

la cabeza dentro del retrete los dedos en la garganta
hay un número determinado de neuronas que se pierden
después de una noche como ésta por más que lo intento

las tuyas siempre encuentran el camino

RITOS

los recuerdos son facturas a tu nombre
sé que el adiós tiene su rito y el tuyo
es dejarme vacía la despensa de los sueños

a veces me pregunto qué hicimos mal
te mandaré flores cada otoño puedes venir
por las facturas al menos las de la luz

estoy a oscuras por culpa de tus ritos

PUBLICIDAD ENGAÑOSA

es cierto reconozco todos los cargos
mentí lo sé lo sabía desde le principio
todos lo hacemos es la manera de vender

el producto qué quieres que te diga no soy
el que andabas buscando sí soy un cerdo
un grandísimo cabrón hijoputa…pero dime

qué tiene
todo eso que ver con el amor?

Nota: La fotografía es de Lauren Greenfield

jueves, 2 de abril de 2009

Josep Pla: Vida de Manolo


Días. Solo existen dos días, el día de invierno en el que se adivina la primavera y el día de verano en el que se adivina el otoño. Eso dice Pla. Eso escribe Trapiello que dice Pla. Algo similar me parecen a mí -48 veces al año- las mañanas de los lunes y las tardes de los viernes. Supongo que comparando vidas, Pla gana. Seguro que comparando trabajos. Pero aquí se trata de la vida de Manolo Hugué, no de la mía. Él ha puesto el gallo y yo he intentado añadir un relleno. Eso escribe Pla.

Padre…mi padre…era militar…Si hubiese tenido talento, hubiera podido abrirse camino fácilmente con un pronunciamiento como tantos generales.

Barcelonaera muy sucio y pobre, y no recuerdo haber comido…en unos manteles que no estuviesen llenos de manchas de vino tinto y porquería…la pobreza me produce un asco horrible.

Futuro. Al llegar a París creí que aquello que había dejado atrás era pobre, sucio, escaso, miserable…en aquella época nadie podía prever lo que había venido luego.

Pasadola abuela materna…No sabía leer pero todos los días iba a misa con el rosario…Antes, los pobres de Barcelona pasaban por las casas para mendigar…Cuando la abuela contestaba “hay un señor” es que el pobre…llevaba sombrero…cuando decía “hay un hombre”, significaba que el pobre…llevaba gorra.

Iniciaciones. Quizá quien me inició en las cosas, diríamos, intelectuales fue un medio hermano…Después conocí a Antonet Bofill…fue el primer hombre que me habló de los griegos.

Obrerotrabajé en a fundición de Mariera…Allí vi fundir grandes estatuas…vi pasar a los grandes nombres de la escultura…Naturalmente, no se relacionaban conmigo porque ellos eran artistas y yo un obrero…

Primeras lecturas. Cuando era muy joven, leí el Universo social de Spencer…Después WertherEl Quijote la primera vez no me hizo efecto alguno, en cambio, Cervantes me entusiasmó.

Colón. En tiempos del centenario de Colón fui empleado del Ayuntamiento. Aquel centenario dio mucho trabajo en Barcelona y de París vinieron todos los artistas catalanes para ensuciar telas y fabricar aztecas de cartón.

Nuevo mundo. Me acuerdo muy vagamente de la guerra de Cuba. En Barcelona no pasó nada.

París. Picasso se fue a París el año 1900. Yo me fui en el año 1907. Recuerdo que marchando en tren vi cómo derrumbaban los palacios de la Exposición Universal.

Silencio. Mis primeros años en París, sin dinero…, son una cosa de la que mejor no hablar.

Guerra. Un hombre que ha vivido en guerra contra la humanidad…cree que la sociedad quiere hundirle. Y una actitud de defensa ante la vida comporta una posición de ataque frente a ciertos puntos que se suponen favorables. Acostumbrado como estás a la injusticia de los otros, encuentras perfectamente normales tus inmoralidades

Museo. Empecé a ir a los museos…No creo que Rusiñol y sus amigos que estuvieron allí antes que yo se enterasen de nada…la gente de mi tiempo no pasó de Manet. Sólo se dio cuenta del París que podía llevarse por la Rambla.

Lectura. Léon Paul Fargue me hizo leer a Baudelaire…me dio a leer también Crimen y Castigo…Pero los rusos no me gustan…En Montaigne, por ejemplo, he trabajado sobre unos diez años…Leí la definición del infinito…eso de “el infinito es una circunferencia que pasa por todas partes y no tiene el centro en ninguna”

Color. Yo veo, ahora, las cosas así: en pintura no hay colores, solo valores. Un cuadro que solo tenga colores es imposible que pueda resistir el paso de los años…solo transigí ante los impresionistas con los Van Gogh negros y con los negros de Renoir, que a veces son una maravilla y provienen, si ni me equivoco, de Cubert.

Arte. Mis ideas son éstas: deseo todo tipo de revoluciones políticas y sociales, las que sean,…porque no he descubierto jamás la justicia en sociedad alguna…Pero en arte las cosas son completamente distintas: en arte todo está hecho y dicho y admirablemente establecido. La gran dificultad consiste en seguir y continuar.

Arriba y abajo. Soy decididamente partidario de los de abajo, pero no creo que, como punto máximo del progreso social, pueda irse más allá de la organización de un tipo de esclavitud de saciados.

Intuición. Para ciertas cosas, para la poesía, para el arte, lo necesario es la intuición; la inteligencia apenas sirve para estas cosas. Incluso creo que a veces es un estorbo y a más intuición, más afilado se puede tener el sentido del arte. De todos modos hay que trabajar y eso que se llama cultura tiene que servir no para justificar los errores que uno comete sino para llegar a tener la malicia suficiente para no equivocarse nunca.

Literatura. Pues bien: en la literatura moderna hay demasiada megalomanía, demasiado yo, yo, yo, demasiada desgracia y, sobre todo, demasiada desgracia fingida y puramente verbal.

Elecciónlos artistas deben escoger, y malo si les gusta todo. Un artista, más que amontonar, lo que debe hacer es eliminar lo que no le sirve, olvidar las cosas no esenciales…

Calor. He pasado horas innumerables soñando con el buen tiempo…A veces hay quien se extraña de que no vaya de vez en cuando a París. Cuando me hablan de París, me entran ganas de reírme

Lluvia. Fue en 1910 cuando cerré el paraguas y me instalé en Ceret…Mi llegada…arrastró a mucha gente célebre. Vinieron Picasso, Max Jacob, Sunyer, Gris, mademoiselle Oselaux, Ramon Pitxot, Gananyon, Bracuqe, Gorges Deniker…Esto hizo que se hablase de una “Escuela de Ceret”, pero nunca hubo tal cosa.

Guerra. Cuando oí que en Ceret tocaban la trompeta de la movilización se me hizo un nudo en la garganta.

Odio. Las guerras de hoy son una consecuencia del sistema capitalista y quien las hace posibles son tres docenas de hombres embrutecidos por la habilidad y el sadismo de la trampa. Los pueblos no se odian ni pueden odiarse por la simple razón de que jamás se conocerán. Lo que sucede es que es posible dar a una persona una segunda naturaleza más excitable que la primera. Y eso puede hacerse artificialmente y a través de la simple acción de tres docenas de personas hábiles…Y un segundo después de haber empezado la guerra…el problema automáticamente se desplaza…trabaja el hecho sentimental y aparentemente moral de la legítima defensa.

Paz. Barcelona era un centro de vida extraordinario. La guerra la mantenía en una agitación constante…En Barcelona todavía pasé una temporada…Pero, al fin, firmamos eso que se llama la paz. Volví a cruzar la frontera y me instalé en Ceret, definitivamente.

Economía de guerra.
La guerra…me hizo, para compensar, sentir la necesidad de trabajar como no lo había hecho en mi vida. Pude decirse que mi obra ha sido hecha desde 1919 y hasta la fecha.



Notas:
La fotografía la he obtenido del archivo de la Revista Life. Se tomó en julio de 1916, en un barco australiano, a unos marinos con cámaras de gas.
La presentación es de Jorge Herralde.
La traducción y el prólogo son de Jordi Amat.

domingo, 29 de marzo de 2009

Andrés Trapiello: Capricho extremeño




Imbécil. Yo era el imbécil que creyó pensar el primero una selección de textos en los que Las Viñas (Trujillo) aparecieran como telón de fondo. Yo era el imbécil que no sabía que ya lo habían hecho Miguel Ángel Lama, Fernando T. Pérez González y Julián Rodríguez. Yo soy el imbécil que piensa que alguien trabajará en futuras ediciones con índices onomásticos. Para buscar a Pla, para buscar a Larra, para encontrar sin buscarlos a Cervantes, Machado, Unamuno. Para buscar a Miguel el Loco.
Yo soy el imbécil que espera otro nuevo capricho. Supongo que, mientras llega, cada uno de los lectores de Trapiello, imbécil o no, podrá confeccionar el suyo.



Del Preludio. Cierta Semana Santa…los Pancho Ortuño y Charo Mirat nos invitaron a pasar unos días en un viejo caserón que tenía la familia de esta última en Las Viñas.
…un día la casualidad quiso poner delante de nosotros un viejo lagar…

No soy un hombre viajero. Si viajo fuera, me gusta ir a las mismas ciudades. Es de lo que peor anda España, de parises, de romas, de venecias, de lisboas…En cambio…aún gustándome mucho otros campos, ninguno cambiaría por este rincón de Las Viñas.

…mis diarios…están hechos de muchas cosas…fragmentos íntimos, relatos, aforismos, divagaciones urbanas, contemplaciones rústicas, que se mezclan y combinan buscando un estudiado ritmo, no solo de la prosa, sino del conjunto…

Del Diario…los novelistas he visto yo que tienen que ser gentes con pocas entrañas, como los médicos, es decir, sujetos que salvan a éste o al de más allá, pero cortando por lo sano, piernas, capítulos, vidas. Sin consideración ni miramientos, sorteando la gangrena.

…la alegría es un logaritmo de aplicación universal…

NOS hemos levantado temprano, y estaba todo cubierto por la niebla, campos y hacienda… Si hubiera instalado ya, como está previsto desde hace tres años, el reloj de sol en el jardín con su leyenda “Solo marco las horas apacibles”, un día como hoy no existiría, porque lleva todas las trazas de ser un día sin horas y vacío.

A MEDIDA que pasan los años, las cabalgatas de Reyes se van transformando. R. decididamente ya no cree en ellos y G. está tan pendiente de R., que se olvida incluso de lo que a él pueda ilusionarle…a partir de ahora todo se alejará más dulcemente hacia ese lugar en el que la felicidad es otra más de las convenciones sociales.

A la clase más corriente de melones, con la corteza con manchas verdes y amarillos sucios, se les llama aquí “de piel de rana”. Esa es la mirada creadora del pueblo, de la que brota, de la que “salta” sin esfuerzo una greguería, una imagen, un símbolo.

La memoria tiene siempre el membrete de las cosas insignificantes, que importan poco al mundo…con cañamones y altramuces la memoria vive cien años.

…las casas, a diferencia de las personas, nunca quedan huérfanas, sino viudas.

Suenan a lo lejos las esquilas del rebaño como se oyen en los poemas agropecuarios que ponen tan nerviosos a los críticos de la literatura del día.

Cuando no quede en España nada de la España de Cervantes, quedarán los nombres de los pueblos.

ANTES de salir el sol nos levantamos para eso, para ver salir el sol.

ESTA mañana me advirtió el lagarero que no pisara las matas de pepino del huerto. Son unas matas bajas, que extienden largos brazos pegados al suelo. Si se pisan, los pepinos amargan…Es decir, que el pepino es, de todas las cucurbitáceas, y pese a su aspecto ridículo, la más humana.

Alguna vez la gente me dice: “Todo eso que sacas en tus poemas, en tus libros, es una antigualla, eso ya no tiene que ver con este tiempo de ahora”. Para algunos se conoce que el que no habla de los tubos de escape de las motos, ni de semáforos o de taxis nocturnos es un ser anticuado, pasado de moda.

Las historias que suceden una vez es porque ya han sucedido y seguirán sucediendo. Ese es el principio de la literatura, que está hecha no tanto de casos excepcionales, sino ordinarios y repetidos.

Subimos a un monte al que hace setenta años bautizaron como el Gurugú seguramente algunos quintos de los de África. En muchos pueblos hay un Gurugú como éste, el monte más alto del lugar.

Es imposible hacer sentir la naturaleza a quien no vive dentro de ella. Sólo aquí, o desde aquí, aunque sea a cientos de kilómetros de distancia de este lugar, tiene sentido decir hierba fresca, pino, monte, nube.

¿Qué es esta tristeza que gira y gira?

Notas:
La edición, selección y epílogo de este Capricho extremeño, confeccionado con los seis primeros “Salones” de pasos perdidos, son de Miguel Ángel Lama, Fernando T. Pérez y Julián Rodríguez
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