domingo, 26 de abril de 2009

Roger Wolfe: Noches de blanco papel (Poesía completa 1986 - 2001)


Varias obras que nunca serán de arte, el ordenador roto, la luz electrógena, la mesa coja, el coche tuerto, la tubería del baño ciega. Tres oficinas de chapa, cepillo de dientes, cacao de labios, llaves ajenas en todos los llaveros.
Una dioptría más por ojo, dos navidades, chuletas hechas al aire con parrillas de ferralla, cinco personas con principios, una legión metiendo los codos, tres palmos de discusiones, veinte intentos de probar no comerse las uñas, un blog que no le gusta, y botas de cuero embutidas en pies con dos pares de calcetines. Así pasó el frío y la lluvia.
Entre Días -sin pan- y Noches -de blanco papel- ha perdido años que le hacían falta. Aún no sabe para qué.


DIECISIETE POEMAS (1986)


UMBRALES 2

Una alba tras otra el buzón vacío, las puertas
sellando incoherencia, odio, desamor. Calles
trazadas de un infinito a otro.

Sí, la luz rezuma por los muros, bate
tu múltiple y cansado rostro. Y el cuerpo
te chirría en sus goznes de aguacero.


DÍAS PERDIDOS EN LOS TRANSPORTES PÚBLICOS (1992)

¿POÉTICA?

¿Por qué escribo?
Porque…
Blaise Cendrars

Las poéticas son un poco
como los preservativos:
si te tienes que parar,
más vale dejarlo para otro día.

HABLANDO DE PINTURA CON UN CIEGO (1993)

DINERO


Para comprar tiempo.
Para comprar olvido
Y olvidar el tiempo.

ARDE BABILONIA (1994)

LA PERIFERIA VA POR DENTRO


Vive en Madrid
y le agobian
el tráfico
la gente
los alquileres
la delincuencia
la polución sonora
y ambiental,
su trabajo en el
periódico,
la poca paga,
el jefe
de sección.
“¿Se puede ver el mar
desde tu terraza?”,
me pregunta.
“Exactamente
no. Pero lo huelo.”
“Qué suerte tienes
cabronazo. Vives
mejor que yo.”
Ya. Bueno. La vida
es como cuando vas
a un restaurante.
El plato del de al lado
siempre te parece
mucho más apetitoso
que el que has pedido tú.

MENSAJES EN BOTELLAS ROTAS (1996)

DÍAS SIN PAN

Viernes y lo llaman Santo.
Ni Dios por las calles. Paz.
No tenemos pan y está todo cerrado.
Me he levantado a las cero siete horas
para ponerme a trabajar.
Son las diez y media y luce el sol
sobre un cielo muy azul
resquebrajado de gritos y gaviotas.
Según la radio, España
ya ha empezado a arder.

CINCO AÑOS EN CAMA (1998)

TANTO MONTA


Te dirán
que vales
lo que eres
y no lo que tienes.
Y tendrán
razón:
sin dinero
es cuando vales
exactamente
lo que eres:
nada.

ENREDANDO EN EL FANGO (TANGLING THROUGH THE SLIME) (1999)

CALIBÁN A NINGÚN PÚBLICO


Hacerse viejo
no está tan mal.

Asomado al espejo,
mi rostro devastado
y recorrido de arrugas
está empezando a parecerse
a ese “pastel de bodas
que alguien dejó bajo la lluvia”
de W.H. Auden.

Eso
al menos
es algo.

EL ARTE EN LA ERA DE CONSUMO (1998)

LAS PALABRAS


Las palabras son inútiles, tercas, retorcidas
como tornillos que no entran rectos.
Y me cansan. Pero son lo único que tengo.
Los juguetes de un niño pobre.
Yacen destripadas a mi alrededor.
Todo su encanto se derrama por sus vientres abiertos.
El mecanismo hace tiempo que dejó de resultar
intrigante o atractivo.
No hay desafío. No hay chispa. No hay color.
El mundo es tan gris como mi asco.
Las palabras son los puntales de mi abulia.
Pero son –lo he dicho, lo repito- lo único que tengo.

POEMAS DISPERSOS

ANOREXIA

La música.
Los pájaros.
El cielo asfixiado
de Madrid…
Nos imagino
dejándonos morir de amor
en un cuarto en penumbra;
sería un poco
como una película pornográfica
digna de ser vista en un convento.
¿Entiendes lo que quiero decir?
Yo de momento
cada día estoy más flaco.

Nota: La fotografía es de Thomas Canet.

miércoles, 22 de abril de 2009

Miguel Mena: Piedad

Posibilidades. Podría decir que Piedad es un libro de fotografías donde los pies de foto son muy importantes, y me confundiría. Así que ni lo repetiré ni lo retiraré, por si dentro de la confusión hubiera algo de cierto.

Al menos, prefiero decir eso que afirmar que no es un libro de una pieza, sino de muchas, porque eso es tan evidente que me sonroja.

También podría tratar a Piedad como a un libro cuya solapa es importante, porque habla del autor, otra evidencia. La solapa reza: Reside en Zaragoza. Trabaja como locutor de radio. Ha publicado novelas, relatos, obras juveniles y libros de viajes. En otras palabras: es un autor poco conocido. Lo que aquí equivale a poco reconocido. Poco reconocido como su hijo Daniel y poco conocido como la enfermedad de su hijo Daniel.

Pero, lo diré, Piedad tiene algo de resistencia. Resistencia escrita con minúscula, y escrita con mayúscula, tanto al empezar esta frase como cuando sea el título del dietario que Liborio Barrera escribió durante una enfermedad con la que rellenó 145 páginas y una idea que subrayé.
Me refiero a la siguiente frase: El mecanismo de la felicidad se vuelve injusto cuando requiere ese desapego insolidario hacia los infelices.

Piedad es una tuerca que no para de denunciar ese mecanismo.

En adelante, recojo solo una pequeña parte de esas Posibilidades.


DE RAIZ. Cuando me dijeron que mi hijo no podría hablar nunca…, lo primero que recordé fue que había planeado aprender con él los nombres de los árboles…

60 SEGUNDOS. El tiempo que tarda la leche en calentarse en el microondas…El tiempo que empleamos en leer el diagnóstico definitivo y comprender que lo que te pasaba era raro, muy raro. Un minuto interminable. Un minuto congelado. Desde entonces ya no pensamos que la vida se pasa volando.

PORNOGRAFÍA. Lewis Hamilton es el piloto más odiado por la afición española…, pero al final ha ganado…entrega el trofeo a su hermano, un chico con parálisis cerebral. En la radio dicen que eso es hacer pornografía de los sentimientos. Hasta mediados del siglo XX las personas con una discapacidad severa apenas salían de sus casas. Por dificultades de movilidad o de vergüenza, sus familiares los mantenían encerrados. Mejor la pornografía.

RARO. Qué raro se hace tener un hijo prácticamente mudo cuando te ganas la vida hablando.

TIC-TAC. Cuando le anunciaron que le quedaban pocos meses de vida, y que su única salvación era un trasplante, experimento una doble angustia: primero, el miedo a morir; después la desazón de sentirse un miserable por desear la muerte de otra persona para salvar su vida.

EXTRAEXCOLARES. En un lado escribió las actividades que había previsto para el chico: deporte, música, idiomas, informática. En el otro, las que le tocaban: estimulación, fisioterapia, psicomotricidad, logopedia.

MUNDO SONORO. A veces acudíamos al almacén donde iban arrinconando los discos que ya no cabían en la emisora…Por cada estrella brillante, decenas de estrellas fugaces…

LA VIDA ALEGRE…El niño sin palabras no da pena, da trabajo, da cansancio, da qué pensar y da gratis lecciones de alegría.

PEÑAS ARRIBA. Si consigue llegar a la cima será el número dos mil y pico que lo logra. Si no baja, será el cuarenta y tantos que se quede allí para siempre.

PLANES. A veces me cruzo con la familia que quisimos ser…A veces me cruzo con el futuro que imaginamos y todavía siento un pellizco de felicidad al recordar aquellos días de risa y planes.

COMPETICIÓN. Siempre ha mirado el podio desde abajo…Suda como el triunfador…Sin su presencia no hay competición, sin su derrota no hay victoria.

domingo, 19 de abril de 2009

Gul Y. Davis: Un paseo solitario

Natalia Ginzburg, en un apunte autobiográfico que acompaña -como epílogo- a El camino que va a la ciudad (Bassarai), confiesa que no podía escribir jamás ni de campesinos ni de príncipes porque cada vez era más consciente de que solamente se puede contar lo que se conoce desde dentro y de lo difícil que es describir una condición social diferente de la nuestra, casi imposible.
Lo sincero de esa afirmación me ha convencido de que, además, es lógica. Primero lo sincero, luego lo lógico. Y no al contrario.
He leído, y leo (cada vez menos), narraciones que por ser lógicas pretenden ser sinceras, y…no es lo mismo lo que me causan…Repulsión podría decir. En el segundo caso, claro. Quizá sean mis razones las de alguien falto de imaginación.

Carlo Ginzburg, el hijo de Natalia, crea un método de aproximación dentro de las tendencias historiográficas, de la historia de las mentalidades, al que bautiza como Microhistoria. Desde un hecho aberrante ocurrido en la historia se puede revelar el carácter general de una época. Un libro conocido es El queso y los gusanos. Trata de reconstruir la vida de un molinero –Domenico Scandella, conocido como Menocchio- que murió en la hoguera a finales del XVI. Como he dicho, el método de Carlo Ginzburg, es la reconstrucción. Su método es “el trabajo”.
Pero, aunque estas reconstrucciones puedan ser lógicas, puedan ser sinceras, metemáticas como la estadística, no logran interesarme como una vida vivida de verdad por quien la reconstruye.
Y no solo eso. Hay mucha literatura vivida que se intenta construir con método de historiador, quiero decir con demasiado esfuerzo. ¿Esfuerzo, a secas?

Natalia Ginzburg. En el mismo epílogo recomienda, se recomienda a ella misma, lo siguiente:
Escribir no “al azar” era hablar sólo de aquello que amamos. La memoria es amorosa y no es nunca “casual”.
Y poco después:
El esfuerzo de escribir debe ser un esfuerzo natural y feliz, no debe ser nunca el esfuerzo triste y frío del pensamiento. El pensamiento, cuando requiere esfuerzo, no resulta más grande sino más pequeño. Resulta pequeño como un insecto. Su esfuerzo es el de una hormiga trabajando en su hormiguero. Es preciso escribir y pensar con el corazón y el cuerpo, no con la cabeza y el pensamiento.
El esfuerzo, el exceso, del escritor tiene algo que ver con la falsedad, entonces.

La soledad del corredor de fondo. Antes de saber que Gul Y. Davis tuviera El guardián entre el centeno como libro de cabecera, pasó por mi cabeza el cuento de Alan Sillitoe donde un chico internado en un correccional se gana el “respeto” de los superiores por su condición natural para correr rápido y largo. Un cuento, junto a otros, que me gustó especialmente, aunque tenga un fallo. Tiene esas dos horas que el protagonista tarda en correr (a toda velocidad) 8 km. Un cuento magnífico, lo reconozco, que se puede resumir con esta frase: Y el poste de la meta no era el final de aquello.

Picores. El paseo del protagonista de la novela de Gul Y. Davis comienza en una carrera (solitaria además) y esta coincidencia, junto con los “internamientos” de Wil en hospitales mentales, fue la razón por la que pensé en La soledad del corredor de fondo.
No sabía nada de la vida de Allan Sillitoe cuando leí un volumen, ese volumen de cuentos (sé, ahora, que hace unos días llegó al festival Cosmopoética de Córdoba). Por contraste, en este caso pude seguir la trayectoria literaria de Gul Davis desde el principio, es decir, desde que ingresara adolescente en St. Andrew´s y sin nadie que supiera muy bien, salvo con castigos, cómo tratar su desorden obsesivo-compulsivo.
También en este libro es fácil darse cuenta de que lo que se narra en la novela es lo que ha vivido. Sin dar muchas vueltas. Recordemos de nuevo a Natalia Guinzburg. O echemos mano de una frase de Un paseo solitario para explicar la intuición que al leer nos hace distinguir la verdad simple de lo inventado: Un picor en la parte que nos hace diferenciar el bien del mal. O lo que te han contado de lo que has vivido.


Nota. Un paseo solitario está traducido por Daniel Gascón.

viernes, 17 de abril de 2009

Fabián Casas


Boedo y Florida. Mientras espero un libro de cuentos -Los Lemmings y otros, de Fabián Casas-, consulto la introducción que para El juguete rabioso de Arlt escribió Rita Gnutzmann: La década de los 20 ve enfrentarse en la arena literaria de Buenos Aires a dos grupos literarios, “Florida” y “Boedo”. Toman sus nombres de sendas calles representativas: Florida, céntrica, lujosa y cosmopolita, y Boedo, calle de suburbio gris, orlada de boliches y cafetines. Álvaro Yunque, el escritor que más netamente se puede adscribir a Boedo, los define así:

Los de Boedo querían transformar el mundo y los de Florida se conformaban con transformar la literatura. Aquellos eran “revolucionarios”. Éstos vanguardistas” (La literatura social, 1941)

Jorge Carrión. En una entrevista para Culturas (La Vanguardia), Fabián Casas dice:
Boedo es el lugar donde yo nací; yo no tengo imaginación, escribo sobre lo que conozco…Y también La naturaleza es de derechas. La izquierda es un tumor y, como tal, es rechazada por la naturaleza. El peronismo es de derechas, por eso subsiste. Y en literatura te pongo dos ejemplos: Juan Gelman es un gran escritor de derechas, cuando es de izquierdas se vuelve pedagógico; y Orwell fue un gran escritor de izquierdas, lo consiguió, porque superó la pedagogía.

Tres poemas. Algunos de los que he conseguido en la red.

Hace algún tiempo

Hace algún tiempo
fuimos todas las películas de amor mundiales
todos los árboles del infierno.
Viajábamos en trenes que unían nuestros cuerpos
a la velocidad del deseo.


Como siempre, la lluvia caía en todas partes.

Hoy nos encontramos en la calle.
Ella estaba con su marido y su hijo;
éramos el gran anacronismo del amor,
la parte pendiente de un montaje absurdo.
Parece una ley: todo lo que se pudre forma una familia.


Doxa

No debería perturbarte
el ruido que hace tu viejo con la boca
cuando come. Ni la ordalía de bolsillo
en las horas pico; o tu scrum privado
contra los malos pensamientos.

No deberían perturbarte
los novios que acumulan en las piezas paternas
sus artefactos domésticos;
ni las mujeres en las peluquerías,
con sus gorras de goma,
cuando palma la tarde...

Alguien talla, desde que naciste,
un ostracón con tu nombre.
No debería perturbarte.


Sin llaves y a oscuras

Era uno de esos días en que todo sale bien.
Había limpiado la casa y escrito
dos o tres poemas que me gustaban.
No pedía más.

Entonces salí al pasillo para tirar la basura
y detrás de mí, por una correntada,
la puerta se cerró.
Quedé sin llaves y a oscuras
sintiendo las voces de mis vecinos
a través de sus puertas.
Es transitorio, me dije;
pero así también podría ser la muerte:
un pasillo oscuro,
una puerta cerrada con la llave adentro
la basura en la mano.

Nota: la foto tiene Copyright de Timo Berger.

miércoles, 15 de abril de 2009

Joe Brainard: Me acuerdo

KITSCH. Di de qué te acuerdas y te dirán quién fuiste, quién eres, quién serás.

Me acuerdo de cuando, en el instituto, si vestías de verde y amarillo los jueves significaba que eras gay.

Me acuerdo del día que dispararon a John Kennedy.

Me acuerdo de la profesora de bridge de mis padres…Presumía de no tener que llevar cerillas. Encendía un cigarro con la colilla de otro.

Me acuerdo de haber pensado en arrancar la página 48 de todos los libros que leyese en la biblioteca pública de Boston…

Me acuerdo de cuando las niñas se ponían las rebecas del revés.

Me acuerdo de un día en clase de gimnasia en que no pude decir “presente” cuando dijeron mi nombre al pasar lista. Algunas veces tartamudeaba tanto que las palabras no llegaban a salirme de la boca. Tuve que darle varias vueltas al campo.

Me acuerdo de cuando me llamaron a filas y tuve que ir al centro a hacerme un reconocimiento psíquico…El médico me preguntó si era gay y le respondía que sí.

Me acuerdo de cuando vendía sangre cada tres meses en la Segunda Avenida.

Me acuerdo de que siempre perdía un solo guante.

Me acuerdo de lo mucho que intenté que me gustase Van Gogh. Y de lo mucho que acabó gustándome. Y de lo mucho que, ahora, me revienta.

Me acuerdo de haber leído las cartas de Van Gogh a Theo.

Me acuerdo de cuando los negros tenían que sentarse en la parte de atrás del autobús.

Me acuerdo de evitar mirar a los lisiados.

Me acuerdo de desear haber sabido antes lo que sé ahora.

Me acuerdo de que me preguntaba por qué, si Jesús podía curar a los enfermeros, no curaba a todos los enfermos.

Me acuerdo de esa pequeña sacudida que das justo antes de quedarte dormido. Como cayéndote.

Me acuerdo de preguntarme si mi hermano mayor también era gay.

Me acuerdo de cuando los negros empezaron a mudarse a barrios de blancos. De cómo todo el mundo se echaba a temblar si un negro se mudaba a su vecindario porque el valor de las propiedades bajaba.

Me acuerdo de seguir mi dirección en el remite de las cartas hasta incluir “La Tierra” y “El Universo”.

Me acuerdo de los aparatos (en los dientes) y de cómo, en el instituto, se consideraban hasta cierto punto un símbolo de estatus.

Me acuerdo del olor a tabaco del aliento de mi padre.

Me acuerdo de haber pensado en lo bochornoso que tenía que ser apellidarse Hitler.

Me acuerdo de que George Whasington tenía los dientes de madera.

Me acuerdo de asegurarme de no dejar el meñique tieso.

Me acuerdo de que no podía entender cómo la gente muy fea o deforme podía soportarlo.

Me acuerdo de las “carne y hueso” cuando alguien te preguntaba la hora y no tenías reloj.

Me acuerdo de ponerme mi mejor ropa para ir a comprar ropa nueva.

Me acuerdo del día de la Madre y de llevar una rosa roja en la solapa cuando iba a la iglesia. (Te ponías una rosa blanca si tu madre estaba muerta. Y una rosa amarilla si tenías madrastra.)

…me acuerdo más de la nieve que de ver nevar.

Me acuerdo del escándalo que se armó con El guardián entre el centeno.

Me acuerdo de sentir pena por la gente negra, pero no porque pensara que estaban discriminados, sino porque pensaba que eran feos.

Me acuerdo de la lavadora y la aspiradora funcionando a la vez.

Me acuerdo de que sabía lo que significaba “caramelo” mucho antes de saber cómo se escribía.

Me acuerdo de cuando hablaban de mí como si yo no estuviese presente.

Me acuerdo de los diagramas de los análisis sintácticos. Y de las fichas de cálculo, más que del cálculo en sí.

Me acuerdo de que en nuestra parroquia se decía que, cuando en la Biblia ponía “vino”, en realidad quería decir “mosto”. Así que en la comunión tomábamos mosto.

Nota: la traducción es de Julia Osuna Aguilar.

domingo, 12 de abril de 2009

Antonio Sáez Delgado: Corredores de fondo

Feito em Portugal. En otra Patria es un dietario donde Antonio Sáez Delgado hace un apunte de lo cotidiano, de su vida cotidiana: Compro el pan, las frutas, el café y las verduras en Portugal. La leche, los frutos secos y los caramelos en España. Uno se imagina haciendo con placer aquello que antes se llamaba traficar: llevar de un lado a otro lo mejor de cada sitio.
He vuelto a recordar esta frase –casi de memoria- al ir pasando páginas de Corredores de Fondo, un libro fruto de su investigación durante cuatro años sobre las relaciones que existieron entre los escritores portugueses y españoles de las primeras décadas del siglo XX. ¿Por qué? Porque le ocurre, casi sin darse cuenta, que esos escritores -de 2ª división en muchos casos, ese gran bosque de árboles enanos, según Sáez Delgado- se le han ido convirtiendo en personajes, han tejido una red de relaciones, en su cabeza.
Dicho de otra manera –y contradiciendo el pensamiento extraído de En otra Patria-, la literatura del escritor y el investigador –incluso en su caso que vive entre Évora y Badajoz- forman parte del mismo origen: su vida.
En relación con esto último, me ha dado por pensar que sería bueno para los libros, que los escritores no se dedicaran exclusivamente a escribir, sino a vivir, a emplearse en otros trabajos y que desde estos trabajos “alimenticios” sacaran materia para sus libros. Así, los libros tendrían más vida y menos literatura, más verdad, menos vanguardia, más vida de provincia y menos de la vida provinciana de la ciudad.
Pero, sobre todo, digo esto porque me gustan especialmente los libros de los que escriben cansados.


Saudade…es un mal…que se padece…entre la memoria y el deseo, es decir, entre el pasado y el futuro. Porque también es posible sentir saudade por aquello que sabemos vamos a perder.

Pessoa…escribió que la literatura ibérica de su tiempo sufría de un provincianismo radical. Y añade:
extra-pertenecemos a Europa, somos una especie de adyacencia civilizada.

Trampas vanguardistas. Muchos no sabían –al contrario de Pessoa- de la trampa de ese tiempo de progreso que originó la literatura de vanguardia, que hizo avanzar artilugios y chismes mecánicos a un ritmo que no soportaron las imágenes y las metáforas de muchos de nuestros poetas más cosmopolitas, que hicieron saltar los muelles de las estrofas y los versos hasta arañarnos en los ojos.

Arte. Antonio Ferro fue editor de la revista Orpheu –la de Sá-Carneiro y Pessoa- con apenas veinte años…El Arte es la mentira de la Vida. La Vida es la mentira del Arte. La mentira es el Arte de la Vida.

Plumero. El escritor quiere escribir su mentira y escribe su verdad, dice Ramón (Gómez de la Serna).

Etimología. Otra lección de etimología: Portugal, tierra de puertos; Castilla, de castillos. Provincia, tierra conquistada.

Biología. Villalón (Fernando) vivió entre 1881 y 1930,…alimentó su mayor ilusión en conseguir una raza de toro de lidia con los ojos verdes…

La zanahoria…la tradición también es, al final, el único libro interminable.

Familia. Recojo unas cajas de la biblioteca de mi abuelo y no puedo dejar de pensar en los títulos de los libros que un día escribió con más pasión que talento:
Trofeos de raza, Breviario sentimental, Versos de ayer y de hoy. Libros construidos con melancolía y tiempo, que es otra manera de decir con pasado y con futuro…Fue Borges quien dijo que las cosas que le pasan a un hombre les pasan a todos los hombres. La frase me viene a menudo a la cabeza cuando entro en una librería de viejo. En una de ellas encontré, hace pocos días, un ejemplar de Trofeos de raza, el poemario que publicó mi abuelo en 1925.

Café au lait. En cualquier parte del mundo hay un hotel llamado París…en el Alentejo: en cualquier pueblecito o ciudad hay una pensión o un café llamado Central.

Omnisciencia. Mientras estalla la revolución bolchevique de 1917, se produce en Fátima la aparición de la Virgen a unos pastorcillos.

Resurrección. Unas líneas de las Memórias de Raul Brandão…Cada día que avanza, entiendo menos la vida. Con todo, hay horas, las horas perdidas –y sólo ésas- que querría tornar a vivirlas y a perderlas.

Por derecho. En 1949…Publicaciones Españolas sacaba a la luz el librito Franco y Portugal. Actos y discursos…Uno de los episodios más anecdóticos narrados…el acto en el que se le concede a Franco el doctorado Honoris Causa en Derecho por la Universidad de Coimbra…La Iglesia tiene sus santos y la universidad sus “honoris causa”.

Sin derecho. Baudelaire recibió el nacimiento de la fotografía como un sacrilegio contra el arte de la modernidad que el mismo propugnaba…En su planteamiento…habita uno de los principios más vivos del arte moderno: la fotografía reproduce exactamente la realidad, no crea una realidad nueva y autóctona…Baudelaire entronca con algunas sectas protestantes del fundamentalismo alemán de aquellos años, que condenaron el invento basándose en un texto del Libro del Éxodo: No te fabricarás escultura ni imagen alguna de lo que existe en la tierra.

Márgenes. No sé de quién sería el ejemplar del libro que hoy tengo en mis manos: no consigo descifrar su nombre…No sé de quién serían los comentarios anotados al margen de los poemas de Gomes Leal. Si sé que me han distraído tanto o más que los propios poemas. Palabras escritas para uno mismo al lado de palabras escritas para perdurar. Siempre, la literatura dentro de la literatura.

Un nombre. Walter Benjamin escribió que la traducción del lenguaje de las cosas al de los hombres no es sólo la traducción de los mudo a lo vocal, sino que es también las traducción de lo innombrable al nombre.

Nota: La fotografía es de Ana M.G. Flores.

martes, 7 de abril de 2009

Bernard Plossu habla con Juan Manuel Bonet


Campos de Níjar. Este libro “de viajes” tiene fragmentos que se aproximan a Bernard Plossu: Fotografías (de Vicente Aranda), el paisaje desértico de Almería -que Plossu fotografió (y vivió)- y un francés (quién sabe si también de Vietnam del Sur) que aparece en medio del libro, buscando agua para su compañera.


Desértico. A mi padre le gustaban los paisajes secos y la fotografía, y me compró una cámara Brownie-Flash. Todo comienza con ese viaje, el de un joven de París que llega al Sahara.

Literatura. La montaña análoga era uno de los libros de culto de los beatniks americanos…
Para mí, Kerouac fue una confirmación, no una revelación. La verdadera revelación fueron las canciones de Bob Dylan.
El libro que más me impresionó fue
Aullido de Allen Ginsberg…el…escritor que inicia el cambio es Malcolm Lowry…

Amateur...la fortuna de trabajar como fotógrafo profesional me ha dado experiencia suficiente para saber que la fotografía es un trabajo, no un arte. Me dan miedo los jóvenes de ahora que quieren ser artistas inmediatamente.

Reiniciaciones…lo que vuelve a trastocarlo todo es que en 1975…me di cuenta de que para captar Níger…hay que olvidarse de trucos. Vuelvo a un objetivo de 50 mm, como años antes en México…Decidí dejar de hacer fotos resultonas…para mostrar algo…como el desierto –tan grande- no debía reproducir fotos de gran tamaño. En miniatura la idea de espacio se capta mucho mejor, porque hay condensación de la luz.

Oasis. No hay que hacer romanticismo sobre el desierto: es un lugar muy árido…¿Por qué me fui a vivir al Cabo de Gata? Porque es el desierto de Europa.

Un principio. Me incomodan los fotógrafos que intentan conseguir una estética aparentemente poética, enmarcando las fotos en bordes negros irregulares, de aspecto descuidado, como si fueran márgenes de Polaroids…Algunos fotógrafos de moda lo hacen, es moda que quiere parecer arte.

Un intermedio. Para mí la clave de la fotografía moderna es lo que Butor llama “los paisajes intermedios”, que se ven fugazmente desde la ventanilla del tren y en un segundo han desaparecido.

Una máxima. Para hacer fotos hay que…lograr la máxima concentración…y al mismo tiempo tener una disposición muy delirante…La fotografía está hecha de esos dos momentos. Se combinan y crean…

Una definición. Alguien ha dicho que soy un fotógrafo Nouvelle Vague y estoy de acuerdo.

Una foto. Una foto mía tras 35 años de trabajo vale 800 euros, que me parece muchísimo, pero la de un joven de 20 años menos que hace imágenes en color de gran formato vale uno o dos “ceros” más…Estoy perdido con respecto a lo que está sucediendo Y prefiero estar perdido a participar en ello.

Un fotógrafo…me siento mejor como un fotógrafo de “instantes no decisivos”.


Escuela…muchos años después (de Cahiers du Cinéma y la Nouvelle Vague) me topo con la llamada Escuela fotográfica de Nueva York, con maestros como Robert Frank o Saul Leiter…anteriormente…a un pintor y fotógrafo del que pocos hablan, Ben Shahn…sus fotos fueron las primeras que rompieron la horizontalidad. Walker Evans y él eran amigos…Todo esto apareció 20 años antes que el trabajo de los fotógrafos modernos…Pienso en Héctor García y Nacho López en México, Carlos Pérez Siquier en Almería, todos los…del grupo Afal y Sergio Larrain…en Chile…Boubat…Izis…Lisette Model…la maestra de Diane Arbus.

Po de Po. Polonia es como Portugal…Son dos países que se habían quedado congelados en los años 50, y quizás conserven visible un pasado que en otros sitios ya no se note tanto.

Libros…Uno de los libros más poderosos de la historia de la fotografía es Les Allemands…, de René Burri. The americans, de Robert Frank, es magistral, pero…Burri ha hecho el mismo trabajo sobre un país que no le fascine a nadie.

Cámaras. Las (fotos) hechas con una Agfamatic, la cámara de juguete que hace fotos cuadradas…me gusta(n) porque es más rápida que tu ojo y que tu pensamiento

Lista de fotógrafos amados: Sudek-Heinrich Zille-Lewis Hine-Frederick I. Monsen-Bill Brandt-Edmond Bernus-Robert Frank-Jean Marquis-Wojciech Prazmowski-Álvarez Bravo-Max Pam-Françoise Núñez-Luis Baylón-Diane Arbus


Nota: La fotografía es de Bernard Plossu.