jueves, 22 de octubre de 2026

Eider Rodríguez: Era todo el mismo hueco

 


—No quiero morir en pijama —dijo Fani.

Nekane sacaba la pulpa de una hoja de aloe con un cuchillo, sentada en el borde de la cama.

[…]

—No quiero morir en pijama.

—¿Y qué nos vamos a poner? —Desde que empezó a pensar en singular, le había dado por hablar en plural.

[…]Plantas por todas partes. Nekane había tomado el relevo para cuidarlas y seguía con atención las indicaciones que le daba Fani desde la cama: «Esa necesita poca agua, ¿te acordarás?». Su favorita era una monstera gigantesca, con los nervios de las hojas visibles a contraluz y las raíces reptando fuera de la maceta como víboras. «Esa, en verano, aléjala de la ventana». Porque en verano Fani ya no estaría, al día siguiente tampoco.

 […]

Era su amante, era su hermana, era su madre, era su padre, era su hija, era su camarada.

[…]

Quería que se muriera ya, y se avergonzó por desearlo, aunque no fuera la primera vez. Lo aprendió con el tiempo: no sabía mucho sobre el deseo, pero el deseo lo sabía todo sobre ella.

—¿Con quién me voy a enfadar ahora? —le preguntó—. ¿Cómo voy a doblar las sábanas con estos brazos tan cortos?

Eider Rodríguez — Era todo el mismo hueco

La traducción es de Ander Izaguirre.


No hay comentarios: