sábado, 4 de abril de 2009

Pablo García Casado: Las afueras

Casa de Campo. Un radio de 5º C separa la circunferencia de un centro con Palacio Real.


AMOR

una mujer metida siempre en la cocina
siempre con problemas siempre con la regla
la basura no te olvides de bajar al perro

una enfermedad que se cura con los años
una radio que empieza a perder las emisoras
un tren que realiza siempre el mismo recorrido

entre dos ciudades cada vez más alejadas

LA NAVAJA

las palabras son basura
armas gastadas por el uso inofensivas

como una navaja de papel de aluminio

HOME SWEET HOME

la cabeza dentro del retrete los dedos en la garganta
hay un número determinado de neuronas que se pierden
después de una noche como ésta por más que lo intento

las tuyas siempre encuentran el camino

RITOS

los recuerdos son facturas a tu nombre
sé que el adiós tiene su rito y el tuyo
es dejarme vacía la despensa de los sueños

a veces me pregunto qué hicimos mal
te mandaré flores cada otoño puedes venir
por las facturas al menos las de la luz

estoy a oscuras por culpa de tus ritos

PUBLICIDAD ENGAÑOSA

es cierto reconozco todos los cargos
mentí lo sé lo sabía desde le principio
todos lo hacemos es la manera de vender

el producto qué quieres que te diga no soy
el que andabas buscando sí soy un cerdo
un grandísimo cabrón hijoputa…pero dime

qué tiene
todo eso que ver con el amor?

Nota: La fotografía es de Lauren Greenfield

jueves, 2 de abril de 2009

Josep Pla: Vida de Manolo


Días. Solo existen dos días, el día de invierno en el que se adivina la primavera y el día de verano en el que se adivina el otoño. Eso dice Pla. Eso escribe Trapiello que dice Pla. Algo similar me parecen a mí -48 veces al año- las mañanas de los lunes y las tardes de los viernes. Supongo que comparando vidas, Pla gana. Seguro que comparando trabajos. Pero aquí se trata de la vida de Manolo Hugué, no de la mía. Él ha puesto el gallo y yo he intentado añadir un relleno. Eso escribe Pla.

Padre…mi padre…era militar…Si hubiese tenido talento, hubiera podido abrirse camino fácilmente con un pronunciamiento como tantos generales.

Barcelonaera muy sucio y pobre, y no recuerdo haber comido…en unos manteles que no estuviesen llenos de manchas de vino tinto y porquería…la pobreza me produce un asco horrible.

Futuro. Al llegar a París creí que aquello que había dejado atrás era pobre, sucio, escaso, miserable…en aquella época nadie podía prever lo que había venido luego.

Pasadola abuela materna…No sabía leer pero todos los días iba a misa con el rosario…Antes, los pobres de Barcelona pasaban por las casas para mendigar…Cuando la abuela contestaba “hay un señor” es que el pobre…llevaba sombrero…cuando decía “hay un hombre”, significaba que el pobre…llevaba gorra.

Iniciaciones. Quizá quien me inició en las cosas, diríamos, intelectuales fue un medio hermano…Después conocí a Antonet Bofill…fue el primer hombre que me habló de los griegos.

Obrerotrabajé en a fundición de Mariera…Allí vi fundir grandes estatuas…vi pasar a los grandes nombres de la escultura…Naturalmente, no se relacionaban conmigo porque ellos eran artistas y yo un obrero…

Primeras lecturas. Cuando era muy joven, leí el Universo social de Spencer…Después WertherEl Quijote la primera vez no me hizo efecto alguno, en cambio, Cervantes me entusiasmó.

Colón. En tiempos del centenario de Colón fui empleado del Ayuntamiento. Aquel centenario dio mucho trabajo en Barcelona y de París vinieron todos los artistas catalanes para ensuciar telas y fabricar aztecas de cartón.

Nuevo mundo. Me acuerdo muy vagamente de la guerra de Cuba. En Barcelona no pasó nada.

París. Picasso se fue a París el año 1900. Yo me fui en el año 1907. Recuerdo que marchando en tren vi cómo derrumbaban los palacios de la Exposición Universal.

Silencio. Mis primeros años en París, sin dinero…, son una cosa de la que mejor no hablar.

Guerra. Un hombre que ha vivido en guerra contra la humanidad…cree que la sociedad quiere hundirle. Y una actitud de defensa ante la vida comporta una posición de ataque frente a ciertos puntos que se suponen favorables. Acostumbrado como estás a la injusticia de los otros, encuentras perfectamente normales tus inmoralidades

Museo. Empecé a ir a los museos…No creo que Rusiñol y sus amigos que estuvieron allí antes que yo se enterasen de nada…la gente de mi tiempo no pasó de Manet. Sólo se dio cuenta del París que podía llevarse por la Rambla.

Lectura. Léon Paul Fargue me hizo leer a Baudelaire…me dio a leer también Crimen y Castigo…Pero los rusos no me gustan…En Montaigne, por ejemplo, he trabajado sobre unos diez años…Leí la definición del infinito…eso de “el infinito es una circunferencia que pasa por todas partes y no tiene el centro en ninguna”

Color. Yo veo, ahora, las cosas así: en pintura no hay colores, solo valores. Un cuadro que solo tenga colores es imposible que pueda resistir el paso de los años…solo transigí ante los impresionistas con los Van Gogh negros y con los negros de Renoir, que a veces son una maravilla y provienen, si ni me equivoco, de Cubert.

Arte. Mis ideas son éstas: deseo todo tipo de revoluciones políticas y sociales, las que sean,…porque no he descubierto jamás la justicia en sociedad alguna…Pero en arte las cosas son completamente distintas: en arte todo está hecho y dicho y admirablemente establecido. La gran dificultad consiste en seguir y continuar.

Arriba y abajo. Soy decididamente partidario de los de abajo, pero no creo que, como punto máximo del progreso social, pueda irse más allá de la organización de un tipo de esclavitud de saciados.

Intuición. Para ciertas cosas, para la poesía, para el arte, lo necesario es la intuición; la inteligencia apenas sirve para estas cosas. Incluso creo que a veces es un estorbo y a más intuición, más afilado se puede tener el sentido del arte. De todos modos hay que trabajar y eso que se llama cultura tiene que servir no para justificar los errores que uno comete sino para llegar a tener la malicia suficiente para no equivocarse nunca.

Literatura. Pues bien: en la literatura moderna hay demasiada megalomanía, demasiado yo, yo, yo, demasiada desgracia y, sobre todo, demasiada desgracia fingida y puramente verbal.

Elecciónlos artistas deben escoger, y malo si les gusta todo. Un artista, más que amontonar, lo que debe hacer es eliminar lo que no le sirve, olvidar las cosas no esenciales…

Calor. He pasado horas innumerables soñando con el buen tiempo…A veces hay quien se extraña de que no vaya de vez en cuando a París. Cuando me hablan de París, me entran ganas de reírme

Lluvia. Fue en 1910 cuando cerré el paraguas y me instalé en Ceret…Mi llegada…arrastró a mucha gente célebre. Vinieron Picasso, Max Jacob, Sunyer, Gris, mademoiselle Oselaux, Ramon Pitxot, Gananyon, Bracuqe, Gorges Deniker…Esto hizo que se hablase de una “Escuela de Ceret”, pero nunca hubo tal cosa.

Guerra. Cuando oí que en Ceret tocaban la trompeta de la movilización se me hizo un nudo en la garganta.

Odio. Las guerras de hoy son una consecuencia del sistema capitalista y quien las hace posibles son tres docenas de hombres embrutecidos por la habilidad y el sadismo de la trampa. Los pueblos no se odian ni pueden odiarse por la simple razón de que jamás se conocerán. Lo que sucede es que es posible dar a una persona una segunda naturaleza más excitable que la primera. Y eso puede hacerse artificialmente y a través de la simple acción de tres docenas de personas hábiles…Y un segundo después de haber empezado la guerra…el problema automáticamente se desplaza…trabaja el hecho sentimental y aparentemente moral de la legítima defensa.

Paz. Barcelona era un centro de vida extraordinario. La guerra la mantenía en una agitación constante…En Barcelona todavía pasé una temporada…Pero, al fin, firmamos eso que se llama la paz. Volví a cruzar la frontera y me instalé en Ceret, definitivamente.

Economía de guerra.
La guerra…me hizo, para compensar, sentir la necesidad de trabajar como no lo había hecho en mi vida. Pude decirse que mi obra ha sido hecha desde 1919 y hasta la fecha.



Notas:
La fotografía la he obtenido del archivo de la Revista Life. Se tomó en julio de 1916, en un barco australiano, a unos marinos con cámaras de gas.
La presentación es de Jorge Herralde.
La traducción y el prólogo son de Jordi Amat.

domingo, 29 de marzo de 2009

Andrés Trapiello: Capricho extremeño




Imbécil. Yo era el imbécil que creyó pensar el primero una selección de textos en los que Las Viñas (Trujillo) aparecieran como telón de fondo. Yo era el imbécil que no sabía que ya lo habían hecho Miguel Ángel Lama, Fernando T. Pérez González y Julián Rodríguez. Yo soy el imbécil que piensa que alguien trabajará en futuras ediciones con índices onomásticos. Para buscar a Pla, para buscar a Larra, para encontrar sin buscarlos a Cervantes, Machado, Unamuno. Para buscar a Miguel el Loco.
Yo soy el imbécil que espera otro nuevo capricho. Supongo que, mientras llega, cada uno de los lectores de Trapiello, imbécil o no, podrá confeccionar el suyo.



Del Preludio. Cierta Semana Santa…los Pancho Ortuño y Charo Mirat nos invitaron a pasar unos días en un viejo caserón que tenía la familia de esta última en Las Viñas.
…un día la casualidad quiso poner delante de nosotros un viejo lagar…

No soy un hombre viajero. Si viajo fuera, me gusta ir a las mismas ciudades. Es de lo que peor anda España, de parises, de romas, de venecias, de lisboas…En cambio…aún gustándome mucho otros campos, ninguno cambiaría por este rincón de Las Viñas.

…mis diarios…están hechos de muchas cosas…fragmentos íntimos, relatos, aforismos, divagaciones urbanas, contemplaciones rústicas, que se mezclan y combinan buscando un estudiado ritmo, no solo de la prosa, sino del conjunto…

Del Diario…los novelistas he visto yo que tienen que ser gentes con pocas entrañas, como los médicos, es decir, sujetos que salvan a éste o al de más allá, pero cortando por lo sano, piernas, capítulos, vidas. Sin consideración ni miramientos, sorteando la gangrena.

…la alegría es un logaritmo de aplicación universal…

NOS hemos levantado temprano, y estaba todo cubierto por la niebla, campos y hacienda… Si hubiera instalado ya, como está previsto desde hace tres años, el reloj de sol en el jardín con su leyenda “Solo marco las horas apacibles”, un día como hoy no existiría, porque lleva todas las trazas de ser un día sin horas y vacío.

A MEDIDA que pasan los años, las cabalgatas de Reyes se van transformando. R. decididamente ya no cree en ellos y G. está tan pendiente de R., que se olvida incluso de lo que a él pueda ilusionarle…a partir de ahora todo se alejará más dulcemente hacia ese lugar en el que la felicidad es otra más de las convenciones sociales.

A la clase más corriente de melones, con la corteza con manchas verdes y amarillos sucios, se les llama aquí “de piel de rana”. Esa es la mirada creadora del pueblo, de la que brota, de la que “salta” sin esfuerzo una greguería, una imagen, un símbolo.

La memoria tiene siempre el membrete de las cosas insignificantes, que importan poco al mundo…con cañamones y altramuces la memoria vive cien años.

…las casas, a diferencia de las personas, nunca quedan huérfanas, sino viudas.

Suenan a lo lejos las esquilas del rebaño como se oyen en los poemas agropecuarios que ponen tan nerviosos a los críticos de la literatura del día.

Cuando no quede en España nada de la España de Cervantes, quedarán los nombres de los pueblos.

ANTES de salir el sol nos levantamos para eso, para ver salir el sol.

ESTA mañana me advirtió el lagarero que no pisara las matas de pepino del huerto. Son unas matas bajas, que extienden largos brazos pegados al suelo. Si se pisan, los pepinos amargan…Es decir, que el pepino es, de todas las cucurbitáceas, y pese a su aspecto ridículo, la más humana.

Alguna vez la gente me dice: “Todo eso que sacas en tus poemas, en tus libros, es una antigualla, eso ya no tiene que ver con este tiempo de ahora”. Para algunos se conoce que el que no habla de los tubos de escape de las motos, ni de semáforos o de taxis nocturnos es un ser anticuado, pasado de moda.

Las historias que suceden una vez es porque ya han sucedido y seguirán sucediendo. Ese es el principio de la literatura, que está hecha no tanto de casos excepcionales, sino ordinarios y repetidos.

Subimos a un monte al que hace setenta años bautizaron como el Gurugú seguramente algunos quintos de los de África. En muchos pueblos hay un Gurugú como éste, el monte más alto del lugar.

Es imposible hacer sentir la naturaleza a quien no vive dentro de ella. Sólo aquí, o desde aquí, aunque sea a cientos de kilómetros de distancia de este lugar, tiene sentido decir hierba fresca, pino, monte, nube.

¿Qué es esta tristeza que gira y gira?

Notas:
La edición, selección y epílogo de este Capricho extremeño, confeccionado con los seis primeros “Salones” de pasos perdidos, son de Miguel Ángel Lama, Fernando T. Pérez y Julián Rodríguez
.

viernes, 27 de marzo de 2009

Bukowski: 20 poemas

Lona. Siempre estuve a favor de la educación pública porque, de alguna manera, me salvó de ser un obrero, de ser como mi padre. Pero nunca entré en la biblioteca del instituto a buscar un libro de literatura. Una y otra cosa coincidieron en el momento en el que yo empezaba a leer, nada más.
La biblioteca me salvó de ser alguien con estudios, que es algo que me preocupaba –y me sigue preocupando, ahora que ya no estudio- más. La biblioteca pública no estuvo, en mi caso, dentro de las mismas paredes prefabricadas. Estaba en otras paredes. Del mismo barrio. Allí encontraba a compañeros del instituto que iban a estudiar. Exclusivamente. Fue durante años una diferencia que se multiplicó por dos, luego por cuatro. Nos hizo distintos, como si no hubiésemos estudiado las mismas materias.
Entonces no había poesía de Bukowski. Ni en la biblioteca, ni traducida al castellano. Dicen que Bukowski es un escritor que antes de los veinticinco te deja tumbado en la lona. Luego es solo un poeta.
El primer poema lo escuché en una película, el segundo lo leí en una biografía. Más tarde, llegó el libro, los obreros que no fui, yo, etc.

EL INCENDIO DE UN SUEÑO
la vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
ha sido destruida por las llamas.
aquella biblioteca del centro.
con ella se fue
gran parte de mi
juventud.

estaba sentado en uno de aquellos bancos
de piedra cuando mi amigo
Baldy me
preguntó:
“¿vas a alistarte en
la brigada Lincoln?”

“claro”, contesté
yo.

pero, al darme cuenta de que yo no era
un idealista político
ni un intelectual
renegué de aquella
decisión más tarde.

yo era un
lector
entonces
que iba de una sala a
otra: literatura, filosofía,
religión, incluso medicina
y geología.

muy pronto
decidí ser escritor,
pensaba que sería la salida
más fácil y los grandes novelistas no me parecían
demasiado difíciles.

tenía más problemas con
Hegel y con Kant.

lo que me fastidiaba
de todos ellos
es que
les llevara tanto
lograr decir algo
lúcido y/o
interesante.
yo creía
que en eso
los sobrepasaba a todos
entonces.

descubrí dos cosas:
a) que la mayoría de los editores creía que
todo lo que era aburrido
era profundo.
b) que yo pasaría décadas enteras
viviendo y escribiendo
antes de poder
plasmar
una frase que
se aproximara un poco
a lo que quería
decir.

entretanto
mientras otros iban a la caza de
damas,
yo iba a la caza de viejos
libros,
era un bibliófilo, aunque
desencantado,
y eso
y el mundo
configuraron mi carácter.

vivía en una cabaña de contrachapado
detrás de una pensión de 3 dólares y medio
a la semana
sintiéndome un
Chatterton
metido dentro de una especie de
Thomas
Wolfe.

mi principal problema eran
los sellos, los sobres, el papel
y
el vino,
mientras el mundo estaba al borde
de la Segunda Guerra Mundial.
todavía no me había
atrapado
lo femenino, era virgen
y escribía entre 3 y
5 relatos por semana
y todos
me los devolvían, rechazados por
el
New Yorker, el Harper´s,
el Atlantic Monthly.
había leído que
Ford Madox Ford solía empapelar
el cuarto de baño
con las notas que recibía rechazando sus obras
pero yo no tenía
cuarto de baño, así que las amontonaba
en un cajón
y cuando estaba tan lleno
que apenas podía
abrirlo
sacaba todas las notas de rechazo
y las tiraba
junto con los
relatos.

la vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
seguía siendo
mi hogar
y el hogar de muchos otros
vagabundos.
discretamente utilizábamos los
aseos
y a los únicos que
echaban de allí
era a los que
se quedaban dormidos en las
mesas
de la biblioteca; nadie ronca como un
vagabundo
a menos que sea alguien con quien estás
casado.

bueno, yo no era
realmente un
vagabundo, yo tenía tarjeta de la biblioteca
y sacaba y devolvía
libros,
montones de libros,
siempre hasta el límite de lo permitido:
Aldoux Huxley, D.H. Lawrence,
e.e. cummings, Conrad Aiken, Fiódor
Dos, Dos Passos, Turgénev, Gorki,
H.D., Freddie Nietzsche,
Shopenhauer,
Steinbeck,
Hemingway,
etc.

siempre esperaba que la bibliotecaria
me dijera. “qué buen gusto tiene usted,
joven”.

pero la vieja
puta
ni siquiera sabía
quién era ella,
cómo iba a saber
quién era yo.

pero aquellos estantes contenían
un enorme tesoro: me permitieron
descubrir
a los poetas chinos antiguos
como Tu Fu y Li Po
que son capaces de decir en un
verso más que la mayoría en
treinta o
incluso en cientos.
Sherwood Anderson debe de haberlos
leído
también.

también solía sacar y devolver
los Cantos
y Ezra me ayudó
a fortalecer los brazos si no
el cerebro.

maravilloso lugar
la Biblioteca Pública de Los Ángeles
fue un hogar para alguien que había tenido
un
hogar
infernal
ARROYOS DEMASIADO ANCHOS PARA SALTARLOS
LEJOS DEL MUNDANAL RUIDO
CONTRAPUNTO
EL CORAZÓN ES UN CAZADOR SOLITARIO

James Thurber
John Fante
Rabelais
de Maupassant

algunos no me
decían nada: Shakespeare, G.B. Shaw,
Tolstoi, Robert Frost, F. Scott
Fitzgerald

Upton Sinclair me llegaba
más
que Sinclair Lewis
y consideraba a Gogol y a
Dreiser tontos
de remate

pero tales juicios provenían más
del modo en que un hombre
se ve obligado a vivir que de
su razón.

la vieja Biblioteca de Los Ángeles
muy probablemente evitó
que me convirtiera en un suicida,
un ladrón
de bancos,
un tipo
que pega a su mujer,
un carnicero o
un motorista de la policía
y, aunque reconozco que
puede que alguno sea estupendo,
gracias
a mi buena suerte
y al camino que tenía que recorrer,
aquella biblioteca estaba
allí cuando yo era
joven y buscaba
algo
a lo que aferrarme
y no parecía que hubiera
mucho.

y cuando abrí el
periódico
y leí la noticia sobre el incendio
que había destruido
la biblioteca y la mayor parte de
lo que en ella había

le dije a mi
mujer “yo solía pasar
horas y horas
allí…”.

EL OFICIAL PRUSIANO
EL ATREVIDO MUCHACHO DEL TRAPECIO
TENER Y NO TENER

NO PUEDES RETORNAR A TU HOGAR.

Notas:
La fotografía es de
Pierre Gonnord
La traducción es
de Cecilia Ceriani y Txaro Santoro

jueves, 26 de marzo de 2009

Jules Renard: Diario (1887-1910)

Como trozos de espejo roto. Así es su escritura. O adoquines, ladrillos. Renard, nacido en una familia de campesinos (De la mano en el arado a la mano en la pluma) y con el pelo color peligro (zanahoria), hace su propia apuesta literaria: un realismo tan sobrio que sus obras terminan haciéndose fragmentarias.
Sus frases logran el efecto poético por condensación y disociación de ideas. Un método del surrealismo que Reverdy y Breton teorizan más tarde y Gómez de la Serna usa en algunas greguerías. Su estilo busca contar no toda la verdad, pero únicamente la verdad. Sus diarios son lo más importante de todo lo que escribe. Aquí tienes algunos ejemplos.

1887.
27 de diciembre. El trabajo piensa, la pereza sueña.
1889.
25 de julio. La literatura: no puedo darte lecciones. Puedo decirte qué libros he releído, y qué escritores me han gustado.
28 de julio…quien lee demasiado no retiene nada. Elige a tu hombre. Relee, reléele para asimilarlo, digerirlo. Comprender es igualar.
1890.
28 de enero. Los burgueses son los demás.
4 de septiembre. Los platos desportillados duran más que los intactos.
1892.
1 de abril. Renunciar absolutamente a las frases largas que más que leerse, se adivinan.
1894.
7 de julio. ¡Que la mano que escribe ignore siempre el ojo que lee!
17 de octubre. Llamo clásicos a los que no aún no hacían de la literatura un oficio.
1895.
1 de enero. Tengo que repetirme que la literatura es un deporte, que todo depende del método, hoy llamado entrenamiento. No se corre ningún peligro de superar los propios límites.
13 de abril. Escribir es una forma de hablar sin que te interrumpan.
1896.
3 de noviembre. Versos, versos, y ni una línea de poesía.
28 de diciembre. El paraíso no está en la tierra. Pero hay fragmentos. En la tierra hay un paraíso roto.
1897.
28 de enero. Entérate de que no habrás progresado realmente hasta que hayas perdido el deseo de demostrar que tienes talento.
1898.
15 de agosto. La forma no puede ir por un lado y el fondo por otro. Un mal estilo es un pensamiento imperfecto.
19 de noviembre. Dios no cree en nuestro Dios.
1901.
11 de Marzo.Trata de no aceptar nada de manos que no te gustaría estrechar si no te ofreciesen nada.
1902.
15 de abril. El pájaro enjaulado no sabe que no sabe volar.
3 de septiembre. En cuanto una verdad pasa de las cinco líneas, es novela.
31 de diciembre. Año: una rebanada cortada al tiempo, y el tiempo sigue entero.
1903.
16 de mayo. La frase tiene que ser tan clara que dé placer a la primera, y que, sin embargo, se le relea a causa del placer que ha dado.
1904.
21 de enero. El ciempiés solo tiene…veinte patas.
24 de ooctubre. El feminismo es no contar con el príncipe azul.
1905.
9 de enero. Ser socialista por la razón no cuesta nada, pero el sentimiento arruina. El socialista por la razón puede tener todos los defectos del rico; el socialista por sentimiento debe tener todas las virtudes del pobre.
15 de marzo. Un moderado es un señor que se interesa moderadamente por el bien de los demás.
Julio. Si temes la soledad, no trates de ser justo.
1908.
11 de noviembre. Un escritor solo tiene que ser escritor. Lo demás es literatura.


Notas:
La fotografía es de
J.R.
La edición, traducción y prologo son de Josep Massot e Ignacio Vidal-Foch.

domingo, 22 de marzo de 2009

Antonio Ferres: Mirada sobre Madrid

Jordi Gracia y la revista Acento. No existen muchas más fuentes (fáciles, salvo sus Memorias de un hombre perdido) a las que recurrir para saber algo del tiempo en que Ferres y otros escritores intentaron aplicar a su literatura un realismo que algunos llamaron Realismo de la Berza.
En Acento Cultural -una revista que se editó entre 1958 y 1961 en España- Antonio Ferres manifiesta que la literatura debe ir hacia el realismo, pero no de simple testimonio, sino crítico, comprometido.

Ferres. Evidente: la obra que escribió Ferres en aquellos años siguió esa consigna. Cuando en 1967 apareció en España Mirada sobre Madrid, Ferres vivía en Estados Unidos. Enseñaba novela española contemporánea en la Universidad de Indiana. Había escrito, tras ganar el premio Sésamo en 1954, cinco libros más: La piqueta, Caminando por la Hurdes (con Armando López Salinas), Los vencidos (publicado en Italia, por Feltrinelli, antes que en España, en 2005), Tierra de Olivos y Con las manos vacías. Estados Unidos cambió su forma de escribir.

Tradición. Recuperado para las librerías por Gadir, me pregunto si Ferres no es más tradición de lo que me parece en autores jóvenes. Quizá no sea fácil encontrarla. Hay, sin embargo, una frase en Caminando por las Hurdes que, podría decir, tengo grabada, -y sacada de contexto-: Hay muchas maneras de defender la tradición.
Hace unos días que conseguí este libro que parece escrito, por contraste, para la chica que aparece en la foto de arriba: una princesa. Y para mí, por otro motivo. Ahora, por fin, tengo esa media docena de textos que puedo repasar una y otra vez.



Blancanieves. ¿Cuántas manzanas de casas vamos a partir en dos para descubrir dentro los gusanos que son la gente?

Sol.…la ciudad entera…3.014 horas de sol en el año 1962.

Viento. La nueva ciudad…sigue las carreteras o las puntas de las rosa de los vientos. Primero con chabolas y, luego, casuchas parecidas en todo a las abandonadas en sus respectivas regiones.

Libertad…bajo las…vías que van a la estación de Atocha…hay un hombre viejo con un letrero en la mano, que pone LIBRE. Hace las veces de modesto semáforo a bajo jornal, y da paso al coche que tiene “prioridad” para evitar choques.

Puntos cardinales. Hay barrios muy alejados, como el del Gran San Blas o del Pequeño San Blas, a los cuales llegan los autobuses llenos de gente con el mismo aire cansado de los viajeros que regresan a la banlieue de París, y donde el precio de edificación es más barato…poblados dirigidos y bloques y viviendas protegidas o experimentales y barriadas de absorción…(Apiñamos gente en esas diligencias paradas y vivan todos como de viaje que dijo Larra.)…La gente de estos suburbios parece menos pobre, según nos acercamos al Norte…los tecnócratas comprueban esa natural tendencia a afincarse en esta parte las gentes de las provincias del Norte, mientras que los toledanos y andaluces quedan en la zona que les corresponde.

West Side Story. (Una película que muestra la vida, los nuevos mitos de los adolescentes portorriqueños coartados, vejados, perseguidos al otro lado del río Hudson, en el barrio Oeste de Nueva York.)…Y hay que hacer un distingo entre los ye-yes burgueses de algunas salas del Centro…y esos otros muchachos más duros, rajados y heridos por la vida; un distingo entre las chicas de finas cinturas y carne tostada en las elegantes piscinas o en las veraniegas playas y las adolescentes que se queman las manos en laboratorios químicos y talleres.

El alma de los enanos. Ahora la ciudad tiende a crecer también verticalmente…hay capas de distinta claridad y color en el cielo. Al final, una lámina negra, estrellada, sobre todo Madrid. Sobre los veinte cerros o colinas que forman la ciudad…Y como una intuición del Madrid de 6 millones de almas del año 2000.

Blancanieves. Estoy seguro de que la chica que habla inglés no habrá pasado hambre nunca…Estoy seguro de que no sabe gran cosa de esta sofocante ciudad, ni sabe la parte de Madrid que debemos salvar.

Notas:
La fotografía es de Gonzalo Juanes. Serrano, Madrid, 1965.
Miradas sobre Madrid está ilustrado con fotografías de Daniel Gil.
El primer párrafo del post lo he obtenido del libro de Jordi Gracia, Estado y cultura. El despertar de una conciencia crítica bajo el franquismo, 1940-1962 (Anagrama, 2006)

jueves, 19 de marzo de 2009

José María Cumbreño: Las ciudades de la llanura

José María Cumbreño. Hace un par de años pedí una decena de poemarios a la Editora Regional de Extremadura. Libros finos, los leí en pocos días de un verano, en vacaciones, algunos en una playa de Portugal.
El suyo fue uno de los que mejor recuerdo. No sabía quién era él cuando lo leí, salvo que un artículo de Serafín Portillo en La Gaceta del Libro en Extremadura lo incluía en el Grupo de los 80/90, entre otros extremeños. Ahora conozco algo más. Su blog. Su poemario. Y algo de su trabajo en Littera Libros, junto a Antonio Reseco, otro poeta, otro poemario del mismo julio. Aquí, cuatro de sus poemas:


LA SEMILLA

Custodia la semilla el augurio del fuego
como la sed promete lo que después no cumple.

EL ÁRBOL

Ten en cuenta que el árbol crece en dos direcciones,
pero sólo una brinda un lugar a la sombra.

LOS REMOS

Remar sin avanzar; remar mientras se aprende
a ir arrojando al agua más cosas cada vez.

GOZNES

Incluso las puertas de una casa
en ruinas
pueden abrirse sólo hacia un lado.

Nota: La fotografía es de Julieta Pellicer.